Alice Kingsleigh (Mia Wasikowska)  ha pasado los últimos años siguiendo los pasos de su padre y navegando en alta mar. A su regreso a Londres, atraviesa un espejo mágico y regresa al reino fantástico del Submundo con sus amigos el Conejo Blanco, Absolem, el Gato de Cheshire y el Sombrerero Loco (Johnny Depp), que no es él mismo. El Sombrerero ha perdido su Muchosidad, por lo que Mirana (Anne Hathaway) envía a Alice a pedir prestada la Cronosfera, un globo metálico dentro de la cámara del Gran Reloj que alimenta todos los tiempos. Al volver al pasado, se cruza con amigos -y enemigos- en diferentes momentos de sus vidas, y se embarca en una carrera peligrosa para salvar al Sombrerero antes de que acabe el tiempo.

Disney se encrudece. De otro modo no me explico si – al menos parte – de esta cinta será apta para todos los públicos. Demasiada locura (aunque el clásico infantil no es que tuviera mucho sentido tampoco). Y no es la primera vez en los últimos años, como ya pudimos ver en parte de El llanero solitario, el comienzo de Guardianes de la Galaxia, ciertas visiones de Tomorrowland y todo lo acontecido con Colin Farrell en Al encuentro de Mr. Banks. El caso es que James Bobin (El tour de los Muppets) toma el relevo de Tim Burton – ahora solo como productor – para esta secuela del taquillazo de 2010 que cuenta nuevamente con Depp, Wasikowska, Hathaway y Helena Bonham Carter junto a la incorporación de Sacha Baron Cohen (repitiendo con Depp y Carter tras Sweeney Todd, precisamente de Burton).

El 27 de Mayo vuelve la locura a nuestras salas.

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