Matices. A veces son los matices lo que separa dos cosas tremendamente opuestas. Una pequeña percepción, un atisbo de diferencia marca la pauta que limita espacios paralelos pero sin nada que ver uno con el otro. En la mayoría de las críticas que un servidor lleva adelante – créanme que no las hago de cada cinta que veo – uso mucho las comparaciones, los contrapuntos entre A y B (aunque en algunos casos sea cómo comparar la velocidad con el tocino). Lo mismo sucede con DC Comics y Marvel. ¿Es necesario decidir cuál es mejor? ¿Hay que desterrar a alguna? Dicho de manera coloquial: ¿A quién quieres más, a mamá o a papá?

Batman y Superman son extremos, formando parte del mismo equipo, pero con una manera de afrontar la justicia un tanto diferente. Son la noche y el día, al igual que la nueva cinta de DC Comics bajo la tutela – ¿o debería decir monopolio? – de Zack Snyder. Y al igual que apunté hace casi 3 años en este mismo blog con su precuela El Hombre de Acero, está repleta de luces y sombras.

¡Que se abra el telón! (Aviso de SPOILERS por si alguien todavía no la ha disfrutado, ya que no quiero callarme nada).

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El caballero oscuro. Y mejor arrancar con lo que es, con toda seguridad, lo mejor de la función. No me ando con medias tintas: si hay alguien que sale vencedor de todo esto es el Batman de Affleck, así como ese Bruce Wayne de capa caída (perdón por el mal chiste) triste y oscuro, trágico y meláncolico, vengativo y despiadado. La callada de bocas del protagonista de Argo es de la que retumban, ya que la sombra de Christian Bale es muy, pero que muy larga. Pero…..¿A qué nadie recuerda (o interesa recordar) los palos que recibió Bale con su elección allá por 2003? ¿Hace falta que les haga memoria sobre la primera imagen que se publicó de Heath Ledger cómo Joker en 2007? ‘A toro pasado, todos somos Manolete’ reza un popular dicho de mi país. Y con el cine, pues igual. Lo que por entonces los Twitter o derivados de turno – dónde todos son expertos de algo – no tenían el bombo actual, y las cosas no llegaban a la repercusión de convertir algo tan simple como una elección de casting en un debate mundial. Un apunte más: cuando Michael Keaton salió a la palestra como Batman – tras verle payaseando en Bitelchus – llegaron a Warner miles de cartas pidiendo un cambio YA. ¿La respuesta? Jack Nicholson como Joker. Todos salimos ganando.

Vuelvo con Ben. Desde la presentación de Wayne en la pelea de Superman con Zod – muy bien filmada, un vago recuerdo al 11S – hasta cada una de sus interacciones con Alfred (Gracias por tu recuperación Jeremy Irons), el vigilante de Gotham es el que goza de más desarrollo, e incluso de las mejores secuencias de acción (desde la flamante persecución en Batmovil, hasta el rescate de Martha Kent en un combate digno del mejor videojuego, sanguinario y calculado con delicada precisión). Su enfrentamiento con el habitante de Krypton – cuya justificación es absurda lo miren por dónde lo miren – no puede defraudar (¡lo siento críticos con cuchillos que habéis disfrutado destripándola!), ya que los dos gladiadores dan lo mejor de sí en cada golpe que ejecutan, en especial mención un Wayne repleto de artilugios modernos y que, en esto nadie puede estar contrariado, tiene la mejor Batcueva ever.

Matices sí. Cómo tener que recordar por millonésima vez la muerte de sus padres, con ese prólogo cansino y totalmente innecesario (pero que luce muy bien, porque Snyder sabe rodar y su cámara lenta es la más molona del mundo), o ese odio intenso y profundo a Superman justificado con un ‘1% de probabilidades de que pueda volver a armar la de Cristo y sus apóstoles’.

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Punto y aparte para el nombrado Irons, así como otros veteranos de la función cómo Laurence Fishburne (el único con cierto humor en todo esto) o Diane Lane (cuando alguien es bueno, no necesita mucho tiempo en pantalla) y la cada día mejor Amy Adams, cuya Lois Lane le va como anillo al dedo (ejem), aunque tenga alguna que otra acción un tanto ilógica (luego me ocupo de esto tranquis). De Gal Gadot cómo Wonder Woman solo puedo decir ¡Bravo!, y aunque el Luthor de Jesse Eisenberg me podría ocupar 10 parráfos me limitaré a decir que, para un personaje tan bien escrito, ¡¡¡¿¿¿¿ dónde estabas Bryan Cranston????!!!!! Sus matices SOBRAN, un villano que esté un pelín mal del tarro no necesita continuamente demostrarlo con ticks estúpidos, discursos a medio hacer o frases cultas para demostrar que ‘oye, tengo muchas perras pero también he leído a Platón’. Y paro que me sube el azúcar.

Y es que Snyder es tremendamente bueno rodando acción, así como planos que lucen como nunca (recuerdo uno de El hombre de acero con Clark Kent de niño con la capa roja, muy molón las cosas claras) pero que a veces no aportan nada. Nada de nada. Si el prólogo es innecesario, también lo es el sueño de Wayne ¿futurista? que parece que sólo entienden los seguidores del cómic (o algo así). No, Synder veamos: tienes que agradar a todos por igual, y aunque puedas añadir pequeñas cosas que pillen unos pocos – léase Deadpool – no me sirve que si no soy un jodido Doctorado en DC Comics no me entere de la misa la mitad. Así no se juega campeón. Dos horas y medias dan para mucho, como también para haber metido alguna que otra tijera y hacer una cinta un pelín más redonda, ya que por una vez has estado más contenido de lo habitual en cuanto a pantalla verde se refiere (aunque el combate final no es tan apabullante, si carece de emoción y tensión, como si nos diera casi igual el desenlace del mismo). Crea personajes, dibújalos bien para que podamos sentir lo que les pasa en lugar de asistir como meros espectadores que cuando se encienden las luces desfilamos en fila india sin una sensación de haber dejado parte de nuestro corazón en la butaca.

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El hombre de acero. Cavill precisamente es uno de los menos perfilados. Y aunque vemos más la faceta de Kent – realmente su alter ego – es como el héroe donde no presenciamos evolución, sino en ese momento de sacrificio final por el equipo. Aquí están las sombras de una cinta cuyo guion tiene más agujeros que un buen queso suizo. Irónico, viniendo de dos pesos pesados como David Goyer – encargado de la trilogía de Batman de Nolan – o Chris Terrio – ganador del Oscar por Argo y futuro escritor del Batman en solitario de Affleck – que patinan sin tiempo a una buena corrección. Lo voy a plantear todo a modo de preguntas, y si alguna si fue contestada en la sala, disculpen mi despiste (no puedo estar en todo durante 156 minutejos de locura visual):

  • ¿Son Metrópolis y Gotham dos ciudades bien separadas, o dos barrios colindantes? Tardan menos en llegar de la una a la otra que yo a comprar el pan debajo de mi casa.
  • ¿Tan mal está el casting para que el futuro Flash Barry Allen salga de proyecto hombre?
  • ¿Cómo averigua Luthor la identidad de Superman? ¿Y éste la de Batman? (esto último lo presupongo, pero coño explíquenlo).
  • ¿Era necesario que Doomsday fuera un primo lejano de un troll de El señor de los anillos? Además, ¿no lo había matado ya Legolas?
  • ¿También tiene poderes Lois Lane para saber cómo matar a Doomsday? A lo mejor se lo explicaron en su periodismo avanzado de primer nivel.
  • ¿No es demasiada casualidad que en las peleas finales los escenarios estén vacíos de civiles para así, evitar una masacre como la ocurrida en el final de la primera parte y principios de esta? Lo de la isla abandonada todavía, pero lo de ‘edificios vacíos por no ser horario laboral’……….REALLY??????
  • ¿De verdad nadie sospecha todavía lo de Kent y Superman? Coño, que su desenlace es el mismo (y no hablemos de cuando salga dando un paseo en La liga de la justicia diciendo ‘vaya siesta más tonta me he pegado oye’).
  • ¿Cómo es posible que Wayne se meta en medio de la polvareda tras el derrumbe de los edificios y luego solo tenga un poco manchado el traje? ¿Nadie de diseño de producción o vestuario vieron imágenes de bomberos, policías o civiles tras el derrumbe de las Torres Gemelas?

El poder corrompe dice Luthor. Una serie de malas decisiones no tienen porqué desmejorar (del todo) el conjunto. Sí, Batman v Superman está tan repleta de malas decisiones (casting, defectos de guion, exceso de metraje, ausencia de diversión y adornos visuales y narrativos sobrantes) cómo de buenas (Affleck, Irons o Gadot, la perturbadora y estridente banda sonora de Hans Zimmer con Junkie XL, la oscuridad y madurez de parte del metraje y ciertos momentos de acción directos al grano sin adorno CGI de por medio más de lo necesario). Tanta crítica negativa quizás me hizo asistir a la proyección con cierto aire de pesadumbre, aunque por otro lado me temía que la sangría era extrema e incluso abusiva (me reafirmo: hoy en día cualquier persona con un Twitter es un experto de absolutamente TODO).

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Unas últimas preguntas ¿Es Batman v Superman una obra maestra? Por supuesto que no, y si esa era la intención de Snyder debería plantearse ceder las riendas en las siguientes obras de DC a otros (Marvel lleva desde Iron Man en 2008 unos 12 realizadores para unas 15 cintas aproximadamente). Pero ¿es una cinta tan terriblemente mala cómo promulgan por ahí y para dejar al mismísimo Affleck con cara de perro apaleado? Definitivamente tampoco. Ni calvo, ni con dos pelucas. Creo que ya tanto El caballero oscuro como El hombre de acero tienen su ‘Via cruxis’ particular con esas aberraciones llamadas Superman III (o la IV, a su elección) y Batman y Robin (un traje con pezones, ahí digo todo).

Luces y sombras, noche y día. Un enfrentamiento tanto dentro de la pantalla como fuera por defender o enterrar una cinta que ¡¡creo!! deja muy claro de que va con su título. El tiempo dirá donde acaban estos héroes de DC Comics cuyo gran enemigo no es ni Luthor, ni Zod ni nadie por el estilo, sino una factoría de comics rival que «parece» haber sentado las bases del cine de superhéroes…….. Todo estará en los matices.

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