Antes de comenzar un apunte: ¿por qué los Norteamericanos se empeñan en referirse a ellos mismos como Americanos, cuando América abarca algo más que su territorio norteño? El caso es que este héroe Norteamericano pero con un sobrenombre con el que dudo que se identifiquen brasileños o colombianos, llega en el mejor momento posible a las carteleras: en Verano y en pleno torrente de personajes de cómic que desfilan por la gran pantalla. Y digo mejor momento porque si con otras películas que he comentado (y que no pienso decir cuáles son) las tildé de «cine de verano y palomitas», ésta se lleva la medalla de oro en tal requerimiento. El personaje del traje con la bandera de rallas y estrellas más conocido y que usa un escudo como arma de ataque ha sufrido la adaptación al cine que por fin le correspondía. No hablamos de una obra de guión o dirección magistral, o una fotografía impecable y actuaciones incluso de Oscar, adjetivos los cuales pueden encajar perfectamente en casi cualquier película basada en un cómic, si este cae en las manos adecuadas. Pero que carezca de tales ventajas, no implica que el film no tenga las suyas propias aunque pueda pecar de errores promovidos por la enorme compentencia a la que se encuentran las adaptaciones hoy en dia. Seamos sinceros: somos exigentes. Este «Capitán América»(alias Steve Rogers) en los 80 habría sido un taquillazo (cuyas cifras son de todas maneras, muy buenas) y hoy en día incluso sería recordada al lado de ya clásicos como cualquier Indiana Jones.

Pero no es el aventurero del látigo. Aunque su director Joe Johnston se empeñe en vendernos que se trata de su homenaje a ese cine de aventuras que fue «En busca del arca perdida» (algún día en mi sección de culto), pero ahí encontramos la mayor ventaja y el peor defecto en esta cinta: Johnston no es Spielberg, de hecho no es ni J.J Abrams, así que su homenaje se queda en un «quiero y no puedo» debido a la falta de personalidad a la hora de filmar del director norteamericano (no me cansaré de decir que grandes ejemplos de personalidad en adaptaciones de comic al cine son Nolan y su Batman o Sam Raimi en «Spiderman»). Si ese es su mayor incoveniente vayamos al lado opuesto: la ambientación. Creo que el acierto en esta adaptación ha sido dejar al personaje en la época en la que se creó, es decir, durante la 2ª Guerra Mundial. La Europa en Guerra luce en cada esquina, así como el adecuado vestuario, la elegante banda sonora seleccionada en determinados aspectos (los compases muy patrióticos de Alan Silvestri acaban repitiéndose mucho) y un plantel de actores secundarios que saben en que producción se encuentran, y por ello cada minuto de los mismos en pantalla son bien recibidos. Léase el caso de Tommy Lee Jones impagable como el Coronel encargado del adiestramiento de Rogers (que viejo está y como mejora con los años), Stanley Tucci subiendo poco a poco al pedestal de los grandes no conocidos en Hollywood, Toby Jones perfecto como el científico nazi Arnim Zola y un Hugo Weaving villano para todo y al que recomiendo poder escuchar en su versión original con ese acento alemán que se pierde en nuestro doblaje. El peso de la película lo lleva un correcto Chris Evans, sabiendo dar el equlibrio adecuado entre el humor que requiere a veces su personaje y las decisiones que ha de tomar por la oportunidad que se le ha brindado. Parece que este chico ha recuperado parte del carisma que tan bien supo usar en «Cellular» y que desperdició en función del infatilismo que fueron «Los 4 fantásticos».

Si este héroe con Escudo americano tiene y rebosa por los cuatro costados es entretenimiento y diversión a raudales. El ritmo es incesante, y se le perdona algun altibajo en pos de la evolución de Rogers hasta lograr ser el héroe con vestimenta y equipamiento que todos conocemos. Quizás tarda un poco en aparecer de esta guisa, pero por el buen rato que hemos pasado hasta verlo por fin luchar contra los super soldados encabezados por Cráneo Rojo ha valido la pena. Su duración de 2 horas no pesa, pero si Johnston realmente hubiera querido realizar un homenaje al Jones de Spielberg habría abusado menos de los efectos visuales, tan necesarios en algunas tomas como exagerados en otras. El último Indiana Jones cayó en tal error, cuando no hay nada más real que lo que vemos en una cinta realizado por especialistas y actores, aunque reste algo de espectacularidad al resultado final. Es más creible, y sobre todo nos hemos trasladado a 1942.

Funciona en su conjunto, con sus defectos y virtudes, y es cine de aventuras al más puro estilo antiguo, pero con un toque del siglo XXI. Me alegro que Steve Rogers haya podido debutar por la puerta grande, y espero que su próxima aventura en «Los Vengadores» junto a Iron Man o Hulk entre otros, se salde con el mismo resultado comercial y artístico, en lo que se refiere a diversión. Por cierto en los últimos 5 minutos de cinta hay un cameo gratificante. Y quédense hasta el final de los créditos. Lo agradecerán.

Puntuación: 7,2/10