……. esta vez han tropezado, cosa a la cual no estaban acostumbrados. No me interpreten mal, «Cars 2» no es ni por asomo una mala película,pero tampoco se encuentra a la altura de las realizadas estos últimos años por la maravillosa empresa californiana. Tiene muchos aspectos positivos, pero sin embargo también tiene negativos (primera vez que pasa), de los cuales me ocuparé a continuación.

A Pixar sigue sin existir ningún estudio que les haga sombra. Pero claro, si comparamos la horrenda tercera parte de esa saga llamada «Ice Age» o fallidos intentos como «Megamind» con obras maestras (perdón, OBRAS MAESTRAS) tales como WallE o Up, parecía que esa hegemonía iba a durarles por muchos más años. Pero ya tal distancia no es tan colosal. El año pasado Dreamworks demostró que sabía manejar las riendas de un buen proyecto (e incluso con guión, hasta ahora inexistente en muchas de sus producciones) como quedó patente en la fabulosa «Cómo entrenar a tu Dragón». Claro que era el año de  «Toy Story 3», capaz de emocionar a aquellas personas que conocimos a Pixar con la primera parte de una saga que, ahora sí, ha mejorado con cada continuación.

Pero este año han tenido mala suerte. Dreamworks sigue en su buena escalada, y «Kung Fu Panda 2» es buena muestra de ello. Si encima los estudios de «Ice Age» traen una película con una estética visual que no tiene mucho que envidiar como lo fue «Río», es entonces cuando al llegar el Verano más de uno se frotaba las manos con lo que podía depararnos Rayo McQueen y compañía. No soy un gran fan de la primera entrega, es más, la considero junto con «Bichos» las obras menos logradas de su genial estudio, pero no por ello libres de momentos de gran madurez y con un aspecto cuidado hasta el más mínimo detalle.Y es que lo que siempre ha definido a Pixar han sido los guiones. Adultos en su mayoría, cada año parecía que sacaban una obra insuperable….hasta el año siguiente. Reconozco que me preocupé cuando me informé de que sus próximos proyectos eran continuaciones de sagas.»Falta de originalidad» pensé. Pero con Woody y Buzz el año pasado me quedé tranquilo. Pero no ha sido así esta vez. Superior a la primera entrega en diversión, humor en algunas ocasiones, y de una belleza visual sin límites, carece de lo más fundamental de Disney y Pixar: corazón. Esa ternura a la que nos tiene ya más que acostumbrados, es ausente. Existe una historia con un transfondo sobre la amistad que podría calificar como bonito. Pero aquí queda la cosa. En lugar de profundizar, se han quedado raspando en la superficie y centrados en una historia más cercana a los más pequeños de la casa,en lugar de tocar temas  que vayan más allá de la simple moraleja de otras producciones animadas como las continuaciones del ogro verde más famoso. Y el error más grave: dejar el protagonismo a la grúa Mate, que tiene sus momentos de humor pero que es un personaje en ocasiones parecido al Jar Jar Binks de Star Wars, es imperdonable. Sobre todo teniendo a ese agente secreto llamado Finn McMisil, con un doblaje de Michael Caine, emulando al más importante agente secreto británico de la historia (los gadgets que posee son de una genialidad a la altura de sus creadores).

Pero si las carreras del famoso coche de carreras rojo las trasladamos de un pequeño pueblo en medio del desierto americano, a dar la vuelta al mundo es donde «Cars 2» gana a su predecesora más que Vettel lo está haciendo con Alonso. Japón, Italia, Inglaterra y un pequeño fragmento en Francia no han lucido nunca mejor. Y estamos hablando de unas ciudades donde los habitantes son los vehículos, encontrándonos con concubinas que son unos Smart, Peugeot pintores en París, o un fórmula uno italiano tan chulo como la fama de sus habitantes. Es ahí dónde el film de John Lasseter, alma de Pixar, tiene ante sí un entretenimiento único, carreras que ya quisiera filmar así más de una cadena televisiva, una producción muy cuidada (los coches en cada país son, en una palabra, impresionantes) y una historia más original que su precedesora, pero no por ella carente de madurez en determinados momentos.  Que tenga menos ternura que otra producción Pixar, incluso que la primera parte, pero sea superior a esta en diversión y personajes queda perdonado al salir de la sala por el maravilloso rato que nos han hecho pasar. Y oir a Antonio Lobato trasmitiendo las carreras con un ímpetu que su adorado Fernando Alonso ya no le dá, no tiene precio. Muy recomendable incluso con sus defectos (lástima decir esto de Pixar).

Puntuación: 7/10