Este año los norteamericanos se han puesto de acuerdo para llenar la cartelera de comedias repletas de mal gusto. Y cuando digo mal gusto no me refiero al empleado en otras cintas, precisamente más infantiles (la reciente «Zooloco»), para tratar de sacar la carcajada fácil mediante el empleo de sonidos o acciones escatológicos y  (flatulencias, vomitonas, caídas…). Así que «Cómo acabar con tu jefe» se suma a ese maratón de cintas que completan «Resacón 2», «Bad teacher», o «Con derecho a roce» en una carrera por ser la comedia más políticamente incorrecta de la temporada. Pues bien, la que aquí comento posee un matiz que la hace más interesante que las otras propuestas: su evidente mala leche. Hay una sensación por parte de los guionistas de querernos hacer partícipes de unas situaciones en las que cuando pensamos que nada puede ir a peor, resulta que todavía les quedan unos cuantos malos tragos por los que pasar a su trio protagonista.

Precisamente aunque la película deja la mayor parte de su peso en dicho trio, es el «otro trio» el que se lleva todas las alabanzas. Imagínense una jefa ninfómana capaz de cualquier cosa con tal de conseguir sexo (una Jennifer Aniston pasándoselo en grande), un drogadicto mujeriego, machista y racista (hilarante Colin Farrell completando un gran año) y un dictador ególatra con aires de superioridad (Kevin Spacey, con el que tengo la sensación de que realmente pueda ser así). ¿No pensarían o incluso desearían las más terribles desgracias a estos elementos? Tales actuaciones son tan creíbles y divertidas, en parte, porque nos creemos que los actores encajan en muchos de los calificativos de esa gama de horribles mandamases. Sabemos que Colin Farrell tiene una reconocida fama de mujeriego y aficionado a la cerveza. Spacey es de esos actores que se toman tan en broma a sí mismo, que puede ser un auténtico cretino en los círculos más íntimos. Y sobre Aniston……bueno, aquí realmente a más de uno le gustaría que tuviera tal enfermiza adicción al sexo más extremo y perturbado (las secuencias de acoso al personaje de Day no tienen desperdicio). Mención aparte merece Jamie Foxx como asesor para los asesinatos: tanto su apodo como el motivo de su encarcelamiento son de risa asegurada. Pero claro, son los tres sufridos trabajadores los que viven en sus carnes las acciones de estos personajes, y ellos no están tan acertados como los nombrados anteriormente. Es que Jason Bateman siempre hace de Jason Bateman, Jason Sudeikis encaja en el perfecto obseso sexual y por el contrario Charlie Day encarna a ese ser inferior incapaz de matar a una mosca aunque esa mosca le amargue la existencia.

Cómo acabar con tu jefe funciona por el instante, y no tanto por el conjunto. Me explico: encontramos una serie de momentos magníficos, y no me refiero a dignos de premios o menciones especiales, sino que cumplen con su objetivo: sacar la carcajada, o al menos la sonrisa más sincera. Porque si hay algo que tiene la cinta de Seth Gordon es un guión repleto de «malas ideas», y no como ocurre en otros casos en los que se hace una película con una idea sencilla y el resto se llena con chistes para avanzar la escasa trama cómica. Y de eso carecen las otras películas incorrectas del año: amagan con hacer la putada, pero no la llevan a cabo. Aquí sí. Pero lo que es su mayor baza es también su talón de Aquiles: nos queda la sensación de que podían haber llegado más allá….mucho más allá, y acaba siendo en algunos momentos más inofensiva de lo que pretendía (a pesar de su genial acto final en donde los tapujos no existen).

Un guión muy divertido, una dirección adecuada que hace que el ritmo nunca decaiga y un reparto espléndido, la convierten en la comedia del año, al menos de momento. Y la más extrema humorísticamente hablando desde esa grata sorpresa que fue «Resacón en Las Vegas». Porque ¿quién no ha tenido alguna vez un jefe al que detestara con todas sus fuerzas? Y de no ser así, en una presentación calculada y precisa de estos tres individuos por los que sentiremos tanta vergüenza como lástima (más lastres imposible) les aseguro que sentirán dicho rencor acumulado. A todo el mundo no le da órdenes un «farlopero de mierda».

Puntuación: 7/10