Critica el juego, no al jugador. Vale que Tom Cruise se dedicó a saltar en sofás ajenos promulgando su amor por Katie Holmes en lugar de promocionar ‘La Guerra de los Mundos’. Cierto también que Shia LaBeouf es un conocido de las peleas en bares de todo tipo con muy mala reputación. Y no voy a entrar en mucha mención de las juergas que se agarra cierto mayordomo de Batman con jovencitas pero no en sus años mozos, sino en la actualidad. He nombrado a 3 grandes actores – si alguien va a saltarme al pecho por LaBeouf simplemente vean sus actuaciones en la secuela de ‘Wall Street’ o ‘Juego de Honor’ – y lo he hecho por una sencilla razón: yo disfruto con sus cintas, no con sus más y menos fuera de la pantalla.

Seamos realistas: todos tenemos nuestra letra pequeña, y si en la mayoría nuestra vida privada dista de ser perfecta, los que tienen millones en sus cuentas corrientes menos aún. Ojo, no voy a sacar mi estoque en asuntos indefendibles como los escarceos con drogas que pudieron tener los hoy recuperados Robin Williams o Robert Downey Jr. (cada día mejor) por ejemplo. Y aunque el alcoholismo es una enfermedad que muchos no la quieren ver como tal, no creo que ello sirva de excusa para crucificar la carrera de una persona cuyo nombre es Mel Gibson.

Cierto es que Gibson dejó la actuación en 2002 para centrarse únicamente como director (La pasión de Cristo), y que su vuelta a los ruedos no fue por la puerta grande precisamente. ‘Al límite’ era una curiosa propuesta policial de venganza y corrupción que no causó mucho revuelo, pero demostró que Mel estaba en plena forma, cosa que confirmó en una de sus mejores actuaciones con ‘El Castor’, la cual no le debió causar muchos problemas al tratarse de un personaje con cierta adicción al alcohol que acaba adquiriendo una doble personalidad para huir de sus miedos (esto último no lo padeció el actor no se confundan). El próximo año nos llegará ‘Cómo pasé mis Vacaciones de Verano’, en la que el actor australiano es un criminal capturado por las autoridades Mexicanas y que es encarcelado en una prisión de máxima seguridad. En ella, aprenderá a sobrevivir con la ayuda de un niño de 9 años.

Por lo pronto, el planteamiento es curioso. Veamos como marcha en su distribución esta película, ya que dudo que cuente con el respaldo de un gran estudio o que se estrene para plantarle cara al blockbuster de turno.