Podría incluír esta noticia en una nueva sección titulada ‘Curiosidades’ o ‘Cotilleos’. También serviría algo así como ‘Los actores son mejores que nadie’. Pero bueno, mientras me lo pienso me centro en contarles 2 cositas relacionadas con famosillos del mundo del celuloide que a veces dejan ver un lado humano – e incluso simpático – que hace recordarnos que no son ni dioses ni nada por el estilo.

Empezamos por la pareja Andrew Garfield y Emma Stone, los cuales se conocieron en el set de The Amazing Spiderman y llevaron su amor más allá de una simple picadura de araña. Ambos fueron seguidos por un paparazzi a un restaurante, y estos se percataron de su presencia. Al salir del mismo, la pareja portaba estos mensajes:

“Acabamos de descubrir que hay paparazzi al lado del restaurante en el que estamos comiendo, así que por qué no aprovechar esta oportunidad para llamar la atención sobre organizaciones que realmente lo necesitan.

WWO (una fundación de huerfanitos).

Gilda’s Club NYC (una asociación de ayuda a los afectados por el cáncer, esa palabra maldita).

¡…que tengáis un gran día!”.

Este curioso y, por qué no decirlo, divertido gesto palidece con el que llevó a cabo Christian Bale alias Batman, algo digno del mismísimo Bruce Wayne. A principios de Septiembre, Bale se llevó al pequeño Jayden Barber de cuatro años de edad y paciente de un cáncer de hueso terminal y leucemia a pasar un día entero con su familia a Disneylandia. “La interacción fue como la de un grupo de viejos amigos almorzando”, dijo la madre, Charlene Barber.

Una semana después, la enfermedad del niño estaba en remisión.

Ole tus testículos Christian. Con razón te cargastes tu solito al Espantapájaros, Joker y Bane.

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