La supervivencia de la humanidad pende de un hilo al tiempo que un inesperado héroe mortal llamado Bek (Brenton Thwaites) emprende un emocionante viaje para salvar el mundo y rescatar a su verdadero amor. Para tener éxito, deberá contar con la ayuda del poderoso Dios, Horus (Nikolaj Coster-Waldau), formando una improbable alianza contra Set (Gerard Butler), el despiadado Dios de la oscuridad que ha usurpado el trono de Egipto, sumiendo al en su día próspero y pacífico imperio en el caos y el conflicto. Mientras su asombrosa batalla contra Set y sus secuaces les lleva al Más Allá a través de los cielos, el Dios y el mortal deberán pasar pruebas de valentía y sacrificio si quieren tener esperanzas de prevalecer cuando llegue la épica confrontación final.

Existen muchos realizadores cuyas primeras obras les auguran un futuro prometedor, para luego acabar en el más profundo de los olvidos (o del cine de Serie B). Por supuesto hay excepciones – o segundas oportunidades – como a Antoine Faqua (que resucitó precisamente con Butler en Objetivo: La casa blanca), pero en muchos casos ni se vuelve a saber de ellos (Stephen Norrington paso de Blade, a fracasar con La Liga de los Hombres Extraordinarios y desaparecer de la faz de la Tierra). Alex Proyas es un caso intermedio. Su ópera prima, El cuervo, no vino precisamente excenta de polémica por la triste muerte de su protagonista Brandon Lee, y su siguiente obra fue completamente ignorada (la recomendable Dark City). Y aunque con Yo, Robot recuperó el caché perdido, no hemos vuelto a saber de él hasta ahora desde aquellas Señales del Futuro de hace 7 años (con otro ignorado de Hollywood: Nicolas Cage).

Veremos como le marcha a esta superproducción salida casi de la nada que, sorprendentemente, está entre las 10 más esperadas en IMDb para este 2016 (ahí es nada). La respuesta en las salas a partir del próximo 22 de Abril (fecha final no confirmada).

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