Los Ángeles. Años 70. El malogrado detective privado Holland March (Ryan Gosling) y el matón a sueldo Jackson Healy (Russell Crowe) no tienen nada en común, excepto un pequeño problema con la bebida. Todo cambia cuando ambos se ven inmersos en la misteriosa desaparición de Amelia (Margaret Qualley), una joven que ambos están siguiendo. Será entonces cuando se vean forzados a colaborar para resolver el caso, y se conviertan además en el blanco de unos entrenados asesinos.

En las Galas de los Oscars, suelen salir actores y actrices juntos a presentar premios – o alguna otra cosa que se tercie – con el único motivo de dejarse ver ante el futuro estreno de una cinta que protagonizan. Ese fue el caso de Crowe y Gosling, extraña pareja donde las haya, pero que parece ser goza de muy buena química en esta comedia policial que posiblemente guarde más de una sorpresa en su interior si tenemos en cuenta que está dirigida y escrita por el respetado Shane Black (al que debemos los personajes de Arma letal, el Willis cachondo de El último Boy Scout e incluso un Marvel más inferior cómo Iron Man 3), el cual ya prepara una nueva cinta (reboot más bien) sobre Depredador titulada sencillamente The Predator para 2018 (y que, ironías del destino, fue uno de los protagonistas de la famosa película de Schwarzenegger de 1987).

Mientras tanto, Black nos deja un avance de estos Nice guys que nos llegan el 27 de Mayo (y que supondrán de paso el reencuentro de Crowe con Kim Basinger tras esa Obra Maestra llamada LA Confidential).

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dos buenos tipos