No voy a llevarles a engaños. Hace 3 años esta era mi opinión sobre El origen del planeta de los simios y a día de hoy sigo pensando lo mismo (y eso que la he visto en alguna ocasión más, por eso de las segundas oportunidades). En pleno Siglo XXI los simios más famosos del cine – con permiso de King Kong o Chita – no iban a ser menos con una película que nos contase que pasó para que la humanidad sucumbiese a nuestros ancestros genealógicos. Era, lo que yo humorísticamente llamo, Simios Begins (y a dicha lista hemos añadido a Batman, los X-Men, Robin Hood, Michael Myers, Jason Voorhes, Superman etc….). Una saga que no contaba con mi apoyo……………..hasta ahora.

¿Paz? Y el encargado de hacerme cambiar de opinión ha sido el prometedor Matt Reeves, el cual firma uno de los blockbusters más adultos y entretenidos visto en los últimos años en plena época veraniega, en la que suelen abundar productos destinados a que el espectador pase un rato agradable (y fresco) en una sala de cine, evadiéndose de todo lo demás por un par de horas. Dichas cintas estaban cocinadas para su consumo rápido. El amanecer del planeta de los simios es de una arena de otro costal. Es un blockbuster claro – acción, emoción y, sobre todo, mucha humanidad – pero también es una cinta bien desarrollada, diseñada y que se ha tomado su tiempo para llegar a nosotros bien hecha. En todos los sentidos de la expresión.

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No hay un plano al azar en la cinta de Reeves. Todo está calculado para capturar al espectador desde su breve y conciso prólogo – un resumen rápido, directo  y sin adornos de lo que ha sucedido y que nos podrían ahorrar las dos horas de metraje de la primera parte perfectamente – el cual es el telón que da apertura a un mundo post-apocalíptico, un San Francisco como nunca lo habíamos visto antes. Bienvenidos a la era de los simios.

Evolución animal. ¿Nos consideramos mejores simplemente por parecer «más evolucionados»? ¿Acaso pensamos que siempre seremos la especie dominante en nuestro planeta? No todos los humanos somos civilizados, ni tampoco todos los simios son solo animales. La lección que se establece a lo largo de la cinta lleva a la reflexión, a los límites que jamás pensamos que podríamos llegar y cuál es nuestro instinto de supervivencia – el lema de la película, simplemente sobrevivir – para proteger a los que más queremos: nuestra familia. Porque, al fin y al cabo, todos los seres que pueblan la Tierra tienen una. Venimos de alguien. Damos vida a más de los nuestros. Evolucionamos, aunque a veces sea para mal……

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Aquí brilla la relación que se establece entre la familia del simio protagonista César (Andy Serkis, luego me ocupo de tí) y la del humano con el rostro de Jason Clarke (genial y creible en todo momento, sobre todo en sus secuencias con el líder animal). El vínculo entre ambos da lugar a varias de los momentos más humanos y emotivos vistos en mucho tiempo (les hablo de un hombre y un mono interpretado por otro hombre), que nos sirven de preludios/intermedios entre las magistrales secuencias de acción y tensión que impregnan una cinta tan impactante visualmente, como en sus momentos más detallistas.

Fuego al enemigo. Sin piedad, Sin cuartel. Los momentos de confrontación entre ambos bandos están filmados de manera ejemplar, mostrando la crudeza de un batalla por ser la especie dominante del planeta, por no caer ante al enemigo…..por no extinguirse. Una guerra que nadie quiere, pero que tampoco nadie evita. Momentos como el brutal ataque nocturno, la secuencia de caza por parte de los simios (al más puro estilo del hombre de las cavernas, con su guarida y fuego), la «chispa» que levanta el motín entre ambos – y uno de los momentos más despiadados del metraje – y por supuesto el epílogo final a la altura de las expectativas, otorgan uno de los platos más apabullantes del año (no olvido los efectos, ya que en todo momento me creo tener a simios delante mío).

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Y el líder de ellos y que se lleva todo el mérito y los aplausos de la cinta es César, al que ya vimos en la entrega previa pero que aquí luce como se merece. Andy Serkis, el actor encargado de interpretarlo, da un recital de interpretación que posiblemente vuelva a ser discriminado e ignorado por muchos, al tratarse de una interpretación (más) del magistral actor en la que no vemos su rostro auténtico (ha sido Gollum, King Kong o el Capitán Haddock entre otros). ¿Hasta cuándo se va a negar el reconocimiento a todos aquellos que se dejan la piel, aunque al final no sea la suya la que veamos? ¿No es, desde cierto punto de vista, dicha digitalización una especie de ‘maquillaje del Siglo XXI’? Lo de Serkis se sale de mi escala personal (atención a sus miradas con el personaje de Clarke, su hijo simio o su enemigo más directo……).

Superando la adversidad. Hay cintas que brillan sin necesidad de comparaciones. Pero no podemos ignorar que esto es un secuela – y acabe siendo una trilogía, ya se los adelanto – y como tal, siempre han tenido la mala fama (merecida en muchas ocasiones) de no superar – y ni igualar -a la original. Esta es una de esas raras excepciones. Es El imperio contraataca de Star Wars. Una película superior en todos sus aspectos a la previa: guion, desarrollo, personajes (me niego a no nombrar al SIEMPRE estupendo Gary Oldman), dirección, fotografía (San Francisco parece sacado del videojuego The last of us), banda sonora (Michael Giacchino, un genio venido a más) y grado de diversión.

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El poder, la capacidad de liderazgo, el miedo a lo desconocido, la entrega, el sacrificio y la lucha por los tuyos son varios de los valores que Reeves nos va pintando a lo largo de 130 minutos – que no pesan, es más, acaba uno con ganas de más siendo esa su principal pega – en un lienzo futurista y poco esperanzador para la humanidad……………….

Puede que, después de todo, sea nuestro pasado el que acabe volviendo para reemplazarnos (y señores de la Academia, Nominación a Serkis YA).

Puntuación: 8,3/10.

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