El marine del grupo de operaciones especiales de la Marina de Estados Unidos, Chris Kyle (Bradley Cooper), es enviado a Irak con una sola misión: proteger a sus compañeros de ejército. Su precisión milimétrica salva incontables vidas en el campo de batalla y, a medida que se extienden sus valientes hazañas, se gana el apodo de “Leyenda”. Sin embargo, su reputación también crece detrás de las líneas enemigas, de manera que ponen precio a su cabeza y se convierte en objetivo prioritario de los insurgentes. También se está enfrentando a otra batalla en casa: ser un buen marido y padre desde el otro lado del mundo.

Está claro que muy pocos pueden dar lecciones de cine – y marketing – a un tipo que tiene ya casi 85 tacos, y más de 50 dedicado a este negocio. Clint Eastwood – reverencia – ha sabido vender cómo pocos su última cinta cómo realizador, con un primer trailer que deja sin aliento (y el culo pegado si lo ves en un cine), algo admirable en un artesano que podría haberse jubilado hace mucho, y podría dedicarse a cobrar la pensión (ejem) y jugar al dominó con Connery o Hackman por ejemplo (otros de su quinta).

En cambio, Eastwood toma lo que otros no quieren – Spielberg era el realizador inicial, siempre con Cooper de protagonista y productor – y con su habitual manera de rodar (rápido, dentro del presupuesto, muchas veces antes de tiempo e incluso en media jornada de trabajo) presentó esta cinta de manera limitada a finales del mes pasado para que, quizás, pudiera competir por algún premio. El resto de mortales podremos disfrutarla a partir del próximo 20 de Febrero (justo antes de los Oscars, para los que aspira en 6 apartados incluídos Mejor película y Mejor Actor para Cooper).

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El francotirador