En un agujero del suelo vivía un Hobbit……Hace exactamente un año regresaba a la maravillosa Tierra Media de Tolkien – y mejor puesta en escena por Jackson – con una historia que, a priori, no debería dar para más de dos películas. En lugar de eso tendremos tres, y si contamos la versión extendida made in Jackson, el total de un cuento para niños será de unas 9 horas, un poco menos que esa obra maestra literaria llamada El Señor de los Anillos. Mi sensación fue de entonces de ‘Deja vu’. El viaje continúa. Y, esta vez, si puedo afirmar rotundamente que de verdad me he vuelto a sentir en la Tierra Media con un eje central que funciona en (casi) todos sus aspectos, con una historia más intensa, con buenos momentos de aventura/acción pero sobre todo con un elemento que la hace ir un paso más allá de su predecesora: el tono oscuro del film.

Segundo paso. Jackson es consciente de que la (enorme) presentación que fue ese primer Hobbit – por llamarlo de una manera que todos me entiendan – necesitaba ahora de una cinta con más ritmo, ya que nos encontramos ante una película que ya ha tenido un comienzo previamente y que, desgraciadamente, no tendrá un final quedando todavía otra cinta más. Con esta Desolación el realizador toca cotas de grandeza, con alguna que otra pincelada que podría ser retocada pero que nos confirman que el director del último King Kong es un artesano de la aventura, un maestro de lo fantástico……un genio, en ocasiones, del cine en el Siglo XXI (recordemos que ya tiene un Oscar como mejor realizador, más que merecido ya que pocas veces veremos en una pantalla gigante una cinta de estas características).

1379992839697_the-hobbit-2-su-tan-pha-cua-smaug-the-hobbit-the-desolation-of-smaug-b772e9

Abriendo el mundo. Si nos ceñimos a la novela de Tolkien, uno tiene dos opciones: o abrirse al universo que se ha sacado de la manga Jackson – elfas incluidas – o bien ser un poco más cínico/crítico y preguntarse porque en lugar de haber disfrutado de la Batalla de los 5 ejércitos me toca ahora esperar otro año más para cerrar el círculo de una historia tan sencilla, que bien podría ser un simple prólogo de lo que todos ya conocemos y vimos hace una década. Bien, para mí eso tiene una respuesta simple: Smaug. El secretismo que ha rodeado al dragón es justificado cuando le vemos hacer su primera aparición. Está claro que uno de los mejores personajes fantásticos del cine no puede quedarse limitado a media hora de diálogo y fuego, y que debe ser explotado todo lo posible.

Veo fuego. Perverso, astuto, arrogante, agresivo, tenaz, poderoso, orgulloso…….y así podría seguir con una lista de calificativos para una criatura que provoca tanto temor como admiración. Saca a relucir nuestra vena más friki. ¡Un dragón que habla! Smaug sabe que es la estrella de la función, y no desperdicia ni un solo momento para confirmarlo, ya que pocas veces podremos vernos atraídos hacia algo maligno. Estamos deseando que salga desde el primer segundo y, aunque no deseamos que se salga con la suya – bueno, quizás alguno por ahí si – si disfrutamos con los obstáculos que les pone a los protagonistas. Obstáculos en forma de fuego que parece salido del mismísimo infierno, y que Jackson incluso se regocija con un lujo visual para prevenirnos de cuando se nos viene encima el cruel elemento de la naturaleza. Smaug no es un elemento más en la película. Es EL personaje de esta pequeña obra, el eje en el que gira todo y más precisamente en una segunda entrega que debe sostener lo contado previamente y servir de puente a un final ¿épico? ¿apoteosico?

The-Hobbit-The-Desolation-of-Smaug-Dwarves

El coraje de un Hobbit. Sobra decir que Martin Freeman ha nacido para ser Bilbo Bolsón. Y que el personaje ha evolucionado en un viaje que, como bien dijo Gandalf (estupendo como siempre Sir Ian McKellen), al volver ya no será el mismo hobbit que salió de la Comarca. A su lado unos enanos tan divertidos como nos tienen acostumbrados, aunque con la pega de que al principal de todos, un Thorin valiente hasta la médula con un heroico Richard Armitage, le den un aspecto menos «grotesco» y orondo que al resto, solo para que distingamos que es el ‘prota’ de la historia (a Thorin se suma en ésta Kili, con un Aidan Turner más cercano a un elfo encogido que a un habitante de las minas con un protagonismo innecesario). Por supuesto las incorporaciones nuevas no desentonan, es más, le dan al conjunto un soplo de aire fresco en forma de sensatez (Luke Evans inmejorable como el audaz Bardo), camaradería (Stephen Fry tan bonachón y sin pudores como es habitual) y magia (Smaug, cuyo voz en versión original del magistral Benedict Cumberbatch debe ser lo mejor de la función sin lugar a dudas).

Mención aparte merecen la pareja de elfos formada por Orlando Bloom y Evangeline Lilly, La química entre ambos se palpa desde el primer momento, y el elfo Legolas (ausente en esta obra) nos deja sus momentos de lucimiento que tantos aplausos levantaron en la trilogía previa. Un Legolas al que Bloom no le ha perdido el tacto, a pesar de esos ojos tan azules de repente y de un ligero sobrepeso (me imagino que el elfo habrá realizado todo tipo de ejercicios para estar en forma para la aventura con la Compañía del Anillo, provocado quizás por un empacho de pan de lembas). El toque femenino de Lilly con esa Tauriel sacada de la manga por Jackson es eficaz, pero forzado para corregir la ausencia de una fémina heróica en la obra de Tolkien (hizo lo mismo con otra elfa, Arwen, en la trilogía anterior).

The-Hobbit-The-Desolation-of-Smaug1

La montaña solitaria. El viaje no da tregua. No puedes parpadear  durante la primera hora, porque Jackson desde el vislumbrante prólogo – original y conciso – nos sumerge en una aventura tan repleta de momentos de acción como de pura fantasía épica del mejor Tolkien (salgan o no en el libro), regalándonos esas secuencias del Bosque Negro – donde la aventura adquiere, por fin, el tono oscuro que la eleva un escalón más – o la huida en barriles de los enanos y Bilbo (simplemente impresionante). La cinta sufre un ligero bajón en el ritmo, compensado tras la llegada al final a la Montaña Solitaria y todo lo relacionado con Smaug – no me cansaré de alabarlo – y finiquitado con picardía con una secuencia tan memorable como abrupta (Jackson nos tenía malacostumbrados a prepararnos para el final de cada cinta), dejando al público con la boca abierta – o la gayola a medias con perdón – y frotándonos las manos para una tercera y última parte que promete mucho……quizás demasiado (eso puede ser o muy bueno, o muy malo).

bard-the-hobbit-desolation-of-smaug-1

La Desolación de Smaug. Jackson alcanza con esta película momentos que se sitúan entre lo mejor de toda la obra adaptada de Tolkien hasta el momento, con un minimalismo visual impecable, una fotografía que quita el hipo y un desarrollo que hacen de esta cinta un ejercicio de entretenimiento ideal para estas fechas. No solo es el último Blockbuster del año, es uno de los Blockbusters del año sin temor a equivocarme. Sin embargo en su afán de querer ir siempre más allá, no es capaz de medir y saber cuándo usar la tijera cayendo en el mismo error que mi idolatrado Spielberg ya que más largo no quiere decir igual a mejor como bien pudimos comprobar en esa obra maestra llamada Gravity.

the-hobbit-the-desolation-of-smaug-video-blog-peter-jackson

Y cuando hay un Dragón de 100 metros – o lo que coño mida – que escupe fuego sin piedad, habla con sarcasmo y prepotencia y esconde el mayor tesoro visto en una pantalla de cine, lo demás poco (o casi nada) importa……

Puntuación: 7,9/10

el hobbit desolacion