Más.

Más.

Más. Nunca es suficiente. Queremos más Leonardo DiCaprio por favor. Y si nos viene servido con una guarnición de Scorseses mejor que mejor aún. La quinta colaboración entre actor y realizador no podría haber sido más gratificante. Permítanme que les de unos (cuantos) motivos por los que vale la pena dejar sus posaderas en una butaca de cine durante 3 horas de sus preciadas vidas: en primer lugar porque pocas veces tendremos ya a un Scorsese sin tapujos; en segundo lugar, pero ni mucho menos en importancia, porque DiCaprio alcanza con esta cinta cotas de la interpretación que MUY pocos podrán tocar jamás; en tercer lugar porque son 180 minutos que no aburren, más bien lo opuesto; y en último lugar porque este Lobo de Wall Street es una lección de puro cine por cada uno de sus costados (sin censuras, o al menos las permitidas hasta el límite).

Bienvenidos a la mayor bacanal cinematográfica que se haya visto jamás. Tranquilos, todo está pagado ya.

Film Fall Preview

Sin mesura. Un director que ha demostrado a sus 70 años el genio que esconde dentro en más de una ocasión no tiene porqué esconderse a estas alturas. Scorsese se lo ha pasado pipa rodando esta cinta, y eso se nota en todas – que son muchas – de las secuencias que buscan provocar al espectador, que nos escandalicemos ante lo que sucede en nuestras narices ( What the f….?) y acabemos «vomitando» risas a pesar de lo brutales/crudas que son muchas de esas situaciones. A Martin le suda la polla ya todo. Y si he soltado esta vulgaridad es porque me viene que ni al pelo (ejem) para resumir una cinta que está, con todo derecho, entre lo mejorcito del año. Viviremos 3 horas de ‘que bien se lo pasan estos hijos de puta’. Leo lleva la batuta.

Y joder con DiCaprio. Su estado de gracia es sublime, ¿inmejorable? apoteósico, exquisito……..Si existiera algo de respeto en el mundo del celuloide, ahora mismo se repetirían las nominaciones a los Oscars y los 5 candidatos a mejor actor serían el, el y luego el…….

(Bueno, con permiso de Matthew McConaughey y su Dallas Bullers Club, y cuya breve aparición en este lobo es de esos momentos en los que no nos deja parpadear. Nos hipnotiza con su verborrea. Se relame en cada una de sus líneas de diálogo. Es como si todo el cine dejara de respirar a la vez porque ojo, ‘llega el show de este crack’).

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Soy el puto amo. Volvemos con Leo. Si hay un actor que se ha ganado el precio de la entrada con el paso de los años de los espectadores que acudan al cine a verle ese es DiCaprio. No hay momento que su Jordan Belfort – en cuyo diccionario la palabra escrúpulos nunca debió existir – no exhiba el 120%. El desfase de sus corredurías queda patente desde su (magistral) presentación en pantalla, en cada uno de sus diálogos donde queda patente su sello de buen vocal de masas – atención a los momentos en los que se dirige al público – y en la buena química que desprende con sus compañeros de faenas/juergas/fechorías (atentos a Jonah Hill, cuya carrera hay que tomarse muy,muy en serio y pasando por los breves pero estupendos Jean Dujardin, el realizador y en ocasiones actor Rob Reiner y el ex-mata zombies Jon Bernthal). No pienso dejar de lado a ese monumento visual llamado Margot Robbie. La musa de Belfort no es menos que nadie y todos, repito, TODOS sus cara a cara con DiCaprio son una delicia interpretativa. Es la reina de toda esta fiesta desmesurada (la secuencia de provocación al actor está entre lo mejor del año, por no decir en la carrera de director y actor).

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Sexo, drogas y alcohol. Poderoso caballero es don dinero. Y con los colegas verdes que muestran a Washington o Lincoln entre otros podemos hacer lo que queramos. Wall Street es nuestro escenario. El telón de fondo. Ahora viene lo bueno: todo tipo de drogas – y hasta nos explican las que, posiblemente muchos, ni conocíamos – putas de lujo, sexo a mansalva (da igual donde, cuando y hasta con quien) son los ingredientes de la película más políticamente incorrecta de ambos.

Es Uno de los nuestros, pero cambiando las armas por teléfonos. Si en aquella cinta – al igual que en la no menos genial Casino – el protagonista usaba una voz en off para narrarnos sus fechorías, Scorsese hace uso del mismo sistema para lograr que este lobo se convierta en la obra que podría cerrar esa «trilogía». De Niro es ahora DiCaprio, y el Joe Pesci de aquellas películas bien podría ser Hill, el bufón de turno, el colega del prota chachi y el que más se desmadra de todos (desde su presentación, pasando por la explicación de los efectos de cierta droga hasta el momento en que Leo y el deciden darse un particular «homenaje» con las consecuencias de tal acto). Hay algo que no podemos reprocharle aunque queramos: estamos asistiendo a una lección de cómo forrarse a costa de otros, de cómo ser un cabrón y poder vivir a lo grande sin remordimientos y que encima, nos divirtamos de lo lindo con muchas de las inverosímiles situaciones por las que pasaron.

Para los más curiosos un apunte: es cine, y como tal hay momentos adornados con mucho lujo que pueden salir de la realidad que tuvo lugar entre 1987 hasta 1998, cuando dieron con sus huesos en la cárcel. Pero muchas de las cosas que verán realmente pasaron. Y serán las que menos se crean las que de verdad se sacaron de la manga Belfort y su panda de golfos. Investiguen para que vean.

THE WOLF OF WALL STREET

Todavía más. Hay de todo. El lobo de Wall Street camina por esa delgada fisura que separa la admiración de la repulsa:si te unes a su particular show y te dejas llevar la adoras, de lo contrario buscarás por donde darle de lo lindo (de ahí críticas por su extensa, cosa que no niego, duración pero no por ello pesada o aburrida). No voy a detenerme en momentos de la película (hay para todos los colores y gustos) o en el prisma por el que Scorsese nos muestra Nueva York, la ciudad por excelencia del cine.

Es el mejor Martin, junto con el mejor si cabe más todavía DiCaprio. Es un lujo de dupla. Desfase, caos, millones, estafas, ladrones, drogas, putas, alcohol, sexo, más sexo, más drogas, más dinero, más lujo, paranoia…….

Y yo quiero más, pero mucho más de estos dos tíos juntos.

Puntuación: 8,4/10

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