Ahora que Dom (Vin Diesel) y Letty (Michelle Rodriguez) están de luna de miel, Brian (Paul Walker) y Mia (Jordana Brewster) se han retirado del juego, y el resto del equipo ya no tiene que vivir huyendo de la ley, nuestros héroes por fin pueden dejar los constantes viajes de misión en misión y empezar a disfrutar de una vida normal. Pero cuando una misteriosa mujer (Charlize Theron) seduce a Dom para arrastrarlo al mundo del crimen del que parece no poder escapar, traicionando a aquellos que más le importan, el equipo tendrá que afrontar desafíos que pondrán a todos a prueba hasta límites desconocidos. Desde las playas de Cuba y las calles de Nueva York a las llanuras de hielo árticas del mar de Barents, nuestro equipo de élite cruzará el globo para impedir que una anarquista desate el caos en todo el mundo… y recuperar al hombre que los convirtió en una familia.

Dejando de lado que en nuestro país The Fate and the Furious – el curioso título para la octava entrega de la saga – lo han convertido en Fast & Furious 8 (debe ser por si alguno se despista con el primero y no va al cine……) queda claro con su avance que la saga está más viva que nunca. Con Walker fuera de la ecuación, y los reajustes en su historia por su ausencia, los dos pesos pesados – nunca mejor dicho – son Diesel y Dwayne Johnson, los cuales volverán a enfrentarse tras la quinta entrega, debido a esa «traición» de Toretto en la que gira su primer avance. La familia se la juega con un reparto en el que repiten Tyrese Gibson, Ludacris, Elsa Pataky, Nathalie Emmanuelle, Jason Statham y Kurt Russell, con las incorporaciones de Theron, Scott Eastwood y la veterana Helen Mirren.

Dirige Gary F.Gray – que repite con Theron tras The Italian Job, uno de mis placeres culpables favoritos – para arrasar taquillas a partir del próximo 12 de Abril.

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