Troy Maxon (Denzel Washington) es un basurero que trabaja en Pittsburgh en la década de los 50. De joven era un prometedor y ambicioso jugador de béisbol que soñaba con vivir del deporte. Ahora se tiene que conformar con una vida más trivial en la que tiene que soportar diariamente la discriminación por su color de piel.

La tercera cinta detrás de las cámaras de Washington – tras Antwone Fisher The Great Debaters – le ha valido su séptima nominación al Oscar como Mejor Actor (5 en Principal y 2 en Reparto, ganando en una de cada) y la ha convertido en una de las finalistas a Mejor Película del año pasado (aunque La La Land viene cantando con mucha fuerza). Viola Davis por su parte logra su tercera nominación (tras La duda Criadas y Señoras), lo que convierte a Fences en un festival de la actuación con dos bestias pardas al frente. Nada de extrañar. si tenemos en cuenta que la cinta de Denzel está basada en la obra ganadora del Premio Pulitzer de August Wilson, que podría recibir un Oscar Póstumo al Mejor Guion Adaptado 11 años después de su muerte.

El 24 de Febrero nos llegará este crudo drama sobre la discriminación racial (dos días antes de la entrega de las estatuillas doradas).

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