En 1994 una de las mayores estrellas del momento daba un giro en su carrera al meterse en la piel de un malvado vampiro en una de las cintas de aquel año: Entrevista con el Vampiro. El secretismo de la cinta de Warner fue tal, que Cruise acudía al rodaje con su maquillaje escoltado para evitar que se filtrase a la prensa su caracterización como el perverso personaje salido de la pluma de Anne Rice. En el reparto encontrábamos también a un recién llegado a Hollywood Antonio Banderas, Christian Slater – para un papel que iba a realizar River Phoenix pero que su prematura muerte hizo qu recayera en Slater, el cual donó íntegro su salario por tal actuación – una todavía niña Kirsten Dunst y un nombre que empezaría a sonar con fuerza: Brad Pitt.

Es más, el reclamo de la cinta era Cruise pero el papel más protagonista lo tenía Pitt, quedando el protagonista de Top Gun en un discreto y brillante segundo plano. A pesar de los ¿falsos? rumores de que ambos no hicieron buenas migas en el rodaje (se decía que Cruise usaba un cajón de madera para poder quedar a la altura de Pitt en las tomas), parece que el tito Tom quiere que Brad sea su compañero de reparto en Go like hell, que dirigirá Joseph Kosinksi (que trabajó con Cruise este año en Oblivion).

La cinta nos contará la historia del diseñador de coches Carroll Shelby y su historia de rivalidad con el italiano Enzo Ferrari, que culminaría en la carrera de Le Mans de 1966. Da la casualidad de que Pitt estaba interesado en el mismo proyecto por el 2009, cuando el realizador de la misma iba a ser Michael Mann (Enemigos públicos), incluso parece ser que el protagonista de Troya ha seguido en contacto con los nuevos encargados del proyecto.

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