Guardianes de la Galaxia Vol.2. Obviamente.

Fui a ver Guardianes de la Galaxia hace 3 años sin muchas – o ninguna – expectativas al respecto. Es más, hasta una semana antes no tenía ni pensado verla en un cine. Pero una película en un cine es una experiencia que compartes con mucha gente desconocida, pero sobre todo con los tuyos. Eso fue lo que más me llenó de aquellas inolvidables dos horas: haber reído, haber llorado y haberme emocionado en la mejor compañía posible. Y es que, al final, de eso resulta el viaje de estos golfos por el espacio: son una familia, no paran de pelearse y no podrían ser más diferentes, pero se quieren (y respetan por encima de todo). La familia no es la que va en tu sangre, sino en tu corazón.

James Gunn ha convertido a unos (casi) completos desconocidos en personajes tan queridos ya por el público, que toda aventura suya es vivida por nosotros como nuestra. Es un mano a mano, un toma y daca constante acompañado de grandes emociones, viajes imprevisibles, odiseas galácticas y una atracción de sentimientos dispuestos a desbordarse en cualquier momento. Un viaje que vale una entrada de cine. Una experiencia que, a pesar de haberla visto hace una semana, he dejado madurar para poder plasmarla como merece.

Guardianes de la Galaxia Vol 2. es un regalo cinematográfico, una delicia de principio a fin que nos devuelve lo vivido hace 3 veranos. 

Reencuentros. Si hay algo palpable en cada secuencia, en cada fotograma es el amor de Gunn hacia ellos en la gran pantalla. Si en la primera entrega asistíamos a la formación de una familia, aquí veremos que significa formar parte de ella. Por ello Gunn no entretiene, y tras un prólogo MUY ochentero (algo multiplicado por 1000 en la secuela) y en el que vemos que ya visualmente TODO es posible – léase Rogue One o la próxima Piratas del Caribe si saben de lo que les hablo – los héroes de la Galaxia liderados por Star Lord (pletórico Chris Pratt, quizás menos explotado que en la entrega previa) no han perdido el tiempo en sus aventuras. Una batalla al ritmo del ‘Mr.Blue Sky’ de Electric Light Orchestra  (luego les hablo de su popurrí musical) sirve en bandeja de plato una de los mejores títulos de crédito iniciales jamás vistos, un plano secuencia magistral e impecable al que resulta imposible retirar la vista.

Los roles ya están bien definidos, ya les conocemos. Son las nuevas aristas, esos detalles que van asomando que ya percibimos en la entrega previa los que pulen la secuela, una cinta a la que prefiero considerar prolongación de la previa, y evitar esas odiosas comparaciones en las sagas (a veces necesarias, y otras no tanto cómo en este caso). Desde la relación de Gamora con su hermana – una tan peligrosa como atractiva Zoe Saldana – pasando por un más suelto Drax (más cachondo, pero más abierto al haber encontrado su sitio, un personaje con el que Dave Bautista se siente muy cómodo y se nota en todo momento) hasta un divertido Rocket (los momentos más ‘Looney Toones’ vuelven a ser del mapache) hasta llegar a la nueva estrella: bebé Groot, impredecible, caótico y terriblemente tierno.

Nuevos planetas, nueva música. Los casi 136 minutos de GOTGVOL2 (tenía ganas de ponerla así) pasan en un suspiro. No tenemos casi treguas, y si un personaje está entablando lazos con otro, siempre habrá alguien en otro lugar distinto disparando a todo lo que tenga delante. De ahí los diferentes frentes que vemos en pantalla: Pratt y su padre cinematográfico, un siempre bien recibido Kurt Russell, del que mejor hablo lo menos posible (que el actor está fabuloso, es algo que cae de cajón en estos últimos años…..y prácticamente siempre). Russell es carisma en vena a todo tren. Su presencia ya justifica cualquier pase. Por otro lado tenemos una cara ya conocida pero que brilla con luz propia en esta cinta, y es el Yondu de Mickey Rooker. Leía hace poco que Gunn tuvo que pelar con viento y marea para darle dicho papel, y se lo agradezco de pleno corazón. Porque precisamente Rooker es pleno corazón en esta cinta, con varios de los mejores momentos para su mejor todavía si cabe Yondu (y lo dicho, no quiero seguir hablando más de este personaje también. BRAVO Mickey y Kurt, BRA-VO.

Y resulta inconcebible ver dichas batallas o situaciones sin ese fondo artístico que es la selección musical de Gunn para esta nueva entrega. No es una banda sonora al uso – el corte instrumental lo vuelve a bordar Tyler Bates, con una melodía propia de los personajes ya mítica – ya que las canciones no están puestas de puro adorno: son el marco de situaciones, tan divertidas cómo emocionantes, son el escenario dónde baila el resto de componentes de la cinta. Cat Stevens, George Harrison, Silver o Cheap Trick ponen el aliño ideal para una ensalada emocional que vuelve a golpearnos de manera directa. Es más, desde el también querido ‘Awesome Miv VOL 1′ me es imposible escuchar alguna de sus canciones sin que me venga a la menta la secuencia de la cinta correspondiente. Eso es lo que han logrado esta panda de locos.

Unión. No puedo quedarme con una sola secuencia. Todas tienen ese ‘algo’ esa factura de sueño hecho realidad que nos convierte en niños en una sala de cine. Es un festín para la vista  los oídos – atención a la huida de Rocket de cierto lugar muy bien acompañado, una proeza de planificación y coordinación de todos los apartados posibles en una película – pasando por el, por supuesto, explosivo y espectacular epílogo (tanto en esa batalla final, cómo en los últimos e impecables 5 minutos previos a unos locos títulos finales de créditos con hasta ¡¡5!! secuencias posteriores). Nada sobra, todo está calculado al mínimo detalle para ofrecernos lo que tanto nos sorprendió – y enamoró sí – hace 3 años.

No creo que pueda volver a ver esta cinta por sí sola. Es NECESARIA su proyección conjunta ya que, como antes comenté y me reitero en ello, no es una secuela al uso sino una prolongación de lo ya vivido. Y, posiblemente, cuando asistamos al ya esperado Volumen 3 – que ya escribe Gunn con el propio Pratt – el círculo se cierra y podamos asistir a una GRAN cinta dividida en el tiempo en 3 partes, por eso de saborear las cosas poco a poco.

Gracias Gunn, por tu amor a estos personajes, por transmitirlo tan bien y hacernos partícipe de ello. Gracias por el reencuentro, por las nuevas caras – no me he olvidado de Stallone, y su secuencia con Rooker tras haber compartido un placer culpable de un servidor llamado Máximo Riesgo – por las sorpresas, y por saber calar jodidamente hondo. Lo has vuelto a lograr con tu familia de la que ya formamos parte.

Bienvenidos (de nuevo) a los Guardianes de la Galaxia (mamones).

Puntuación: 9,5/10.

 

 

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