Aviso: en esta crítica vendrán detalles desvelados del «argumento» de la película, por lo que avisado queda el lector de los posibles SPOILERS.

Cuando no eres nadie, no tienes nada que perder. Pero cuando llegas a algo, alcanzas una cota o una cima tienes mucho que perder….y la caída puede ser más dolorosa que la escalada previa. Tony Stark alias ‘Iron Man’ – Robert ‘me creo gracioso solo por mi cara’ Downey Jr del cual me ocupo luego – sabe más que nadie lo que es tocar fondo, y salir del pozo oscuro con elegancia, sarcasmo y chulería. Algo así como ‘ya que vuelvo, lo hago a lo grande’. Pero una sola presencia no se basta por sí misma para funcionar como lo había hecho antes. Si algo va bien, es mejor no tocarlo. Y a este hombre de hierro le han modificado tanto, que ya no distinguimos muy bien cuál de todos es el original.

El verdadero, el único Iron Man fue el que nos redescubrió a un Downey Jr. hace 5 años que demostró que le venía como anillo al dedo el papel de millonario playboy ególatra y ávido de poder/éxito que lucha por una causa, con un propósito y un fin. El despegue de ambos, actor y héroe, fue fulminante y ha servido para que el actor renazca cual ave fénix como personaje de acción y/o comedia. Sin embargo el encasillamiento puede ser muy, pero que muy peligroso (¿verdad, Vin ‘Toretto/Riddick’ Diesel?) y no sé muy bien si el actor no quiere arriesgarse – su merecidísima nominación al Oscar por Tropic Thunder, o sus papeles en Zodiac y El Solista – y por ello repite lo que tan bien le ha servido en estos 5 años de renovada fama post-drogadicción: Stark y Holmes.

IRON MAN 3

Y cuando algo corre el riesgo de desgastarse solo tenemos dos opciones: renovarse o morir. La armadura de este marveliano héroe sufrió un severo batacazo con esa secuela que, vista ahora (solo han pasado 3 años), no se libraría de una buena hoguera en la inquisición cinematográfica (antes salvaba a Mickey Rourke…..ahora tengo dudas de si ni eso). Por eso con su egoísmo dejado de lado en la espectacular Los Vengadores pudimos asistir a un lavado de cara – y de chapa y pintura – de un personaje que parecía estar esperando a Downey como compañero de fatigas. Iron Man 3 es un nuevo paso atrás en la evolución de Stark. Una desilusión e incluso un sabor amargo de boca para el peculiar personaje de Stan Lee (me puedo equivocar, pero DC Comics tiene las de ganar con su Hombre de Acero).

Nunca ha existido una distancia tan abismal entre un (impresionante) tráiler de avance de una película y ésta en sí. Otra cosa es que nos vendan churras por merinas (léanse cintas como la española El Cuerpo, un más que correcto thriller que nos la intentaban colar como terror). El tercer hombre de hierro tiene acción, enfrentamientos, humor (absurdo y para tontos la mayoría) y buenos actores……pero eso no quiere decir que estos funcionen. El recambio detrás de las cámaras del guionista Shane Black no aporta frescura a un personaje que necesitaba una cinta más oscura, más peligrosa y en la que la vulnerabilidad de Stark fuese puesta a límites insospechados hasta entonces.

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Todo por «culpa» de un villano de cartón engañoso. Un Ben Kingsley pasándoselo a lo grande con aires de terrorista islámico – sus apariciones durante la primera hora de cinta son soberbias – que resulta ser una marioneta absurda y caricaturesca del verdadero malo de la función. Es aquí cuando este hombre de hierro con plantas curativas de por medio se desvanece, y la idea prometedora inicial que se nos vendía desaparece tan rápido como un puesto de trabajo en España. Downey sucumbe a un humor de ‘mírame y ya con eso debo hacerte reír’, o remarcando la línea del ego de un Stark que por fin parece que empieza a importarle algo más que sí mismo (como una Gwyneth Paltrow extensa y guerrera, o un niño de 8 años que resulta ser el que suelta la mejor broma de toda la película).

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No voy a ser yo quien reste los méritos de Black detrás de las cámaras (ausentes en el confuso y engañoso guion), y se le puede admirar que sus 130 minutos no pesen (demasiado) y que nos brinde momentos absolutamente espectaculares, aunque ya adelantados en el nombrado tráiler (dios, cuánto daño le ha hecho al resultado final): el rescate en el Air Force One, la batalla final – y en ella un Guy Pearce relamiéndose con estos papeles secundarios que se le brindan, y si no disfrútenlo en la inédita en nuestro país Lawless – y sobre todo el ataque a la mansión Stark, están realizadas con una efectividad a la altura de lo esperado y de lo que el público espera ver cuando acomodan sus posaderas ante una pantalla donde veremos el logo Marvel (todo ello aderezado con la excelente partitura de un Brian Tyler, como muestra el tema muy sesentero de los créditos finales con sorpresa incluida por supuesto).

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Supongamos – por soñar que no quede – que Downey hubiese seguido en la línea de la aventura grupal marveliana del año pasado. Que el guion no hubiese querido reñir con la inteligencia en las cintas de super héroes para crear algo tan fantástico como plausible. Y que el malo fuese realmente el malo, y no un mal chiste mezclado con una buenísima ocasión tirada de darle a Iron Man la ocasión de lucirse en solitario como Marvel/Dios manda, llevándole a su lado más frágil.

Iron Man 3 es una falsa promesa. Ese tiro al palo que provoca un exclamado ‘uyyyy’ en toda la grada por la ocasión desperdiciada/errada. Es una sensación de ‘mira lo que podía haber sido pero finalmente en lo que me quedo’. Pero sobre todo es un paso atrás en la factoría Marvel, y si todo lo que tiene que venir de este grupo de héroes es de resultados similares yo me voy a quedar esperando a esos ‘Vengadores 2’ en Mayo de 2015.

Hay tiempo de sobra para apretarle bien los tornillos sueltos al traje de Stark.

Puntuación: 5,5/10.

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