Uno solo. O más bien seis en total. Cinco víctimas, todas ellas ¿al azar? La persecución que nos propone el director – más bien guionista – Christopher McQuarrie, cuyo nombre suena fuerte para la próxima Mision Imposible, es una montaña rusa diseñada a la antigua usanza. El cine policiaco de los años 70 y parte de los 80 con justicieros como Charles Bronson o Gene Hackman – personalmente me quedo con el inigualable Steve McQueen en su Bullit – tiene aquí un nuevo giro de tuerca en una película en la que Tom Cruise demuestra que con medio siglo a sus espaldas, tiene cuerpo y alma de sobra para realizar una más que adecuada cinta de suspense y acción con un personaje hecho a su medida.

El tito Tom (para los amigos) parece haber dejado de lado esa sonrisa socarrona y posturitas a las que nos tuvo sometidos en más de una ocasión – léase la horripilante segunda entrega de Misión Imposible – y lleva un peligroso viaje a los infiernos para desenmascarar una trama digna de novela negra policiaca. Por ello este «único» disparo basada precisamente en un libro de Lee Child nos descubre al Jack Reacher del título: Cruise en su más infinita escencia, llevando a cabo todo tipo de peleas y persecuciones que harán el gusto de los amantes del cine palomitero y con una trama bien desarrollada, a pesar de su extensa duración (no pesa, pero con 20 minutos menos no pasaría tampoco nada).

A su lado unos secundarios que saben en que tipo de producción se encuentran (es por y para Tom, por lo que ellos son meros pasajeros del Chevrolet que tan bien pilota el protagonista de Top Gun) destacando a un malo malísimo Werner Herzog – su conversación final con Cruise que lo deja en la encrucijada es impecable – y un semi recuperado Robert Duvall tan cachondo que es el único en sacarle un amago de sonrisa al bueno (y duro) de Tom (quizás recordando esos tiempos de Días de Trueno). El pulso firme y constante de McQuarrie mantiene al espectador en una cuerda floja de situaciones en las que cada caja que logramos abrir, contiene otra aún más pequeña. Reacher juega muy sabiamente sus bazas.

Siempre he expresado mi admiración por un actor que lleva nada más y nada menos que tres décadas ofreciendo entretenimiento de primera fila, abarcando toda clase de géneros – que alguien me diga uno que NO haya tocado Tom – y rodeado de los mejores en su campo (Spielberg, Kubrick, Scorsese, De Palma…). Es un profesional como la copa de un pino, y Reacher le viene como un traje a medida en el que el ex militar realiza un impecable trabajo de investigación milimétrico hasta lograr revelar todas las piezas del puzzle. Un puzzle que sin embargo es Cruise el que lo organiza. Un actor que ocupa prácticamente todos los planos de la cinta, y que cuando en otras ocasiones ha dejado espacio para alguien más su presencia era mejor recibida (por ejemplo en Entrevista con el Vampiro o en ese duelo interpretativo llamado Algunos Hombres buenos). Cruise torea a lo grande, pero un ruedo él solo.

Diseñada como un homenaje al mejor cine de investigaciones, un buen thriller policiaco con grandes escenas de acción – las persecuciones en coche son para no parpadear y el tiroteo inicial deja el corazón en un puño teniendo en cuenta cuántos locos habrá por ahí con un rifle bajo la cama – componen una distracción fresca en la cartelera entre tanta cinta con nominaciones a mansalva (nos queda todavía Tarantino, Zemeckis y Spielberg…..ahí es nada).

Yo de nuevo repito mi alegría por tener al mejor Cruise (y los que no lo soporten que miren para otro lado).

Puntuación: 6,9/10

Jack Reacher