Lo reconozco. Soy el primero que critica cualquier absurda excusa para reestrenar una cinta convertida en 3D – caso de Titanic hace meses por el centenario del hundimiento – porque a nadie (o casi nadie) van a engañar con pretextos cuando su único cometido es recaudar perras con el tirón de dicho formato. Formato el cual critico siempre que se me presenta la ocasión. Con muy contadas ocasiones me lo he comido en cine – el Tintín de Spielberg es una obra maestra con o sin gafas tridimensionales – por lo que, sin que sirva de precedente, voy a saltarme a la torera estas premisas para ver un reestreno en 3D.

En 1993 un servidor disfrutó como nunca con Jurassic Park en el cine – todas las veces que la vi, las cuales las conocen mis más allegados – y fue esa cinta la que me convirtió en el cinéfilo que soy en día. La cinta más taquillera de todos los tiempos en su momento, un auténtico fenómeno fuera de la pantalla, una combinación perfecta de acción, aventura y ciencia ficción (esos dinosaurios revividos por el milagro de la genética) llega en su 20 aniversario convertida en 3D.

Será una experiencia única para los que la vivimos en su momento o de los que solo la han visto en televisión para volver a ser recibidos en ese futurista parque con unas atracciones hasta entonces nunca vistas. En abril en estados unidos y el 23 de agosto en nuestro país es la cita.

Y sí. Me he vendido. Pero entiéndame: quiero ver de nuevo en una gran pantalla a John Hammond dándome la Bienvenida a su espectáculo.

[youtube]http://www.youtube.com/watch?v=gz6jkQKuylo[/youtube]