Sophie (Ruby Barnhill), es una niña que, a pesar de su aspecto intimidatorio, entabla amistad con un enorme gigante (Mark Rylance) cuya negativa a devorar niños le ha granjeado el desprecio y burlas del resto de los suyos.

Las primeras semanas de calor permanente – con las consecuentes ganas de darse un buen baño y tomarse una cerveza bien fresquita – indican la llegada a las salas de cine de los blockbusters anuales (de los que han llegado ya Capitán América: Civil War, X-Men: Apocalipsis o Warcraft entre otros). Y entre tortugas ninja, invasiones (repetidas) alienígenas, espíritus vengativos o peces olvidadizos se nos cuela un gigante de buen corazón que supone la vuelta del Rey Midas de Hollywood al periodo estival – no estrenaba por estas fechas desde aquel fatídico Indiana Jones y el Reino de la Calavera de Cristal – que encima supone su primera colaboración para Disney (magia al cuadrado). Con el recuerdo de la guionista Melissa Mathison tras su prematura muerte el año pasado – en su segunda colaboración con Spielberg tras E.T. – la cinta pasó por el pasado festival de Cannes dejando cierto sabor desigual entre los afortunados asistentes (desde aplausos a la entrega visual y la magia, hasta lo que la tildan de ritmo lento para una producción de corte familiar).

Su último tráiler nos muestran un Rylance pletórico, con una partitura de un recuperado John Williams – no pudo estar en el último Spielberg, El puente de los espías dónde precisamente Rylance ganó su Oscar a Mejor actor Secundario, por motivos de salud – para un estreno este 8 de Julio, ideal para desconectar un rato en buena compañía (y más, si han disfrutado previamente de un día de playa o derivados).

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