A lo mejor no soy la persona más idónea para realizar una crítica sobre una película de la saga Misión Imposible. Mi más que reconocido fanatismo a las cintas de Tito Tom – Ethan para los amigos – es palpable, y tachar de objetiva mi opinión personal (somos 3 más en el blog, pero le ha tocado a un servidor hablar sobre LA película del Verano) sería, quizás, algo exagerado.

Pero les prometo que esta quinta aventura de Cruise será analizada de manera independiente, intentando dejar de lado mi babeo cada vez que Hunt hace alguna acrobacia en la pantalla. Esta Nación Secreta ha llegado medio disimulada – su estreno inicial era estas Navidades, un adelanto MUY raro para un blockbuster Hollywodiense – y el ruido que ha hecho es sonado, tanto como los disparos que hacen los personajes durante el metraje.

Vamos a dejarnos llevar por una cinta tan vertiginosa como atrevida, divertida, repleta de suspense y emoción a partes iguales y con 131 minutos de anti parpadeo para el espectador. ¿Listos?

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Encendamos la mecha. Solo me viene a la mente una saga cuya quinta entrega haya estado a la altura – incluso superar – a sus predecesoras, y esa es la de Toretto and friends (Fast 5 sigue siendo la mejor de su saga, y una de las mejores cintas de acción de este nuevo Siglo XXI así de clarito). Que Cruise haya sido capaz de mantener durante casi dos décadas a su pícaro agente secreto en lo más alto – nunca mejor dicho – es un mérito digno de uno de los mejores profesionales que jamás haya existido en la meca del cine. Esta Nación Secreta arranca con el mejor prólogo de toda la saga – impecable, muy bien diseñado y ejecutado – para luego abrir el telón y, conectando con la última y cada día mejor cuarta parte, prepararnos el escenario que se nos viene encima.

Una trama digna del mejor cine de espías, en donde tenemos un malo muy pero que muy malo (Sean Harris haciendo gala de villano de Armani) y unos buenos en circunstancias límite. Ahí es donde Cruise hace gala de su mejor arma: su inteligencia. Dejar las riendas de la cinta al guionista/realizador Christopher McQuarrie ha sido todo un acierto. McQuarrie – ganador del Oscar al mejor guion por Sospechosos Habituales, ya prometía precisamente el mismo año que llegó el primer Misión Imposible – ya colaboró con Cruise escribiendo los libretos de Valkiria – un thriller histórico muy recomendable – y la reciente Al filo del mañana (una de las mejores cintas del 2014), y lo dirigió en Jack Reacher (una de las cintas más menospreciadas del 2012, una gozada) por lo que ya su relación estaba con los cimientos bien firmes. Lo que viene a continuación es, sin dudas, brindarnos un espectáculo cinematográfico de primera categoría.

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Sumen el mejor cine de espionaje setentero (The french connection, Los tres días del cóndor) con el amasijo de efectos especiales y proezas de la nueva era y el resultado será una quinta entrega que, lejos de agotar la fórmula, la reinventa para que salgamos del cine pidiendo a gritos más aventuras de Hunt and company.

Situaciones desesperadas. Desde el arranque ya comentado, la cinta mide con eficacia los tiempos adecuados entre secuencias de acción – la huida de Cruise preso de una peculiar prisión – y los diálogos para avanzar en una historia tan bien hilada como resuelta (atención a sus últimos 20 minutos, en dónde prima el thriller por encima de cualquier efecto de circo ausente de historia). Un Tom mimetizado con Hunt, y que consciente de que el ‘yo contra el mundo’ ya no es concebible, deja gran parte de la acción y la ayuda a sus compañeros de faenas: desde un delirante Simon Pegg – todo un robaescenas, captado para la saga por el propio Cruise tras verlo en Zombies Party – pasando por Jeremy Renner (el perfecto compañero de armas), las incorporaciones de Alec Baldwin (un actor de esos que se limitan a recitar su texto muy bien vestidos, por eso de ser el jefazo) y Rebecca Ferguson (letal, impredecible, toda una mujer de nuestro tiempo) y, tocando mi vena sensible, el recuperado Ving Rhames (los kilos de más no han quitado el carisma al repudiado Luther Stickell).

Y una recomendación que les hago es que vacien sus depósitos urinarios lo mejor posible antes de entrar en la sala: no hay momento para el descanso. La nueva Misión Imposible nos regala varias de las mejores secuencias de este 2015, desde esa doble persecución en coche y moto (esta última rodada con precisión y eficacia, todo un ejemplo del mejor cine ausente de efectos digitales que «engañen» nuestro sentido del ridículo) pasando por el momento acuático de la cinta – ausente de música, solo del sonido ambiental para transmitir con todo lujo de detalles el sentir de los personajes – o la noche en la Ópera……no la de los Hermanos Marx, sino la de Cruise y Pegg intentando evitar un atentado a cuatro manos que harán las delicias de todo aquel que acuda al cine para evitar los calores y estreses veraniegos.

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Medidas desesperadas. Las tomadas por todo el equipo de rodaje para que el mayor espectáculo de este Verano nos llegue sin necesidad de competir con sables láser de por medio. De ahí que en pleno Agosto podamos «pasear» por Viena, Marruecos o Londres por el módico – ejem – precio de una entrada de cine……(a este paso nos saldrá más económico ir a esos sitios que reposar nuestras posaderas en una butaca de cine). Estamos de suerte. No es que tengamos muchas cintas en la cartelera dignas de ser recordadas, pero al menos hay unas cuantas que figuran entre lo mejor de este 2015 por cumplir con un requisito fun-da-men-tal: entretener. Y si lo hacen tan bien como esta, mejor aún (ahí quedaron Jurassic World o Mad Max: Furia en la carretera como buena muestra también).

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Les prometí que sería objetivo, y lo estoy siendo. Misión: Imposible Nación Secreta es cine de espías y acción del bueno, con trazas de humor e intriga lo suficientemente altas como para captarnos desde el segundo cero. Y sí, hay una pega en Misión imposible: su segunda entrega, penosa, insultante y ausente de todo lo que esta si posee. El tándem Cruise/McQuarrie ha logrado unificar el espectáculo de las dos últimas con la trama de la primera y, todavía, mejor de todas (y a la que sigue ésta muy, muy de cerca).

Su misión, querido espectador si decide aceptarla, es ir a su cine más cercano a pasar un más que recomendable buen rato cinematográfico de Verano.

Esta crítica se autodes………..bueno, mientras nadie nos banee el blog no hay peligro…..¿no, Hunt?

Puntuación: 8,3/10.

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