Bill Marks (Liam Neeson) es un veterano agente del servicio aéreo de los Marshals ya un tanto quemado tanto con el mundo como con su profesión: Él no considera su cometido como un deber con el que salvaguardar vidas, sino como un simple trabajo de escritorio… pero en el cielo. Sin embargo, el vuelo de hoy no será un viaje de rutina. Pronto en el viaje transatlántico desde Nueva York a Londres recibe una serie de misteriosos mensajes de texto ordenándole de que inste al gobierno a hacer una transferencia de 150 millones de dólares a una cuenta secreta, o un pasajero morirá cada 20 minutos. Lo que sigue es un tenso juego el gato y el ratón desarrollado a 40.000 pies de altura y con la vida de 200 pasajeros colgando de un hilo.

Hay que reconocer los méritos del director catalán Jaume Collet-Serra. Aunque también su suerte, porque su primera cinta como realizador vino apadrinada por el mismísimo Joel Silver – uno de los productores con más renombre en los 80 y parte de los 90, ligado a Warner en la mayoría de sus cintas – a través de su productora para cine de terror ‘Dark Castle’ en lo que fue aquel remake de La Casa de Cera, mucho más gore que la original de Vincent Price, y mal vendida por la presencia en su reparto de la penosa Paris Hilton (la película tiene sus virtudes, y no me refiero a las de la anatomía de la Hilton).

El tandem Serra-Silver ha colaborado dos ocasiones más: nuevamente con el terror con La Huérfana -más thriller que horror en sí – y con la cinta de suspense Sin identidad, vehículo de lucimiento para el actor Liam Nesson que goza de popularidad como héroe de acción a sus ya 60 años tras el éxito de Venganza, hace 5 años. Nesson repite con el director catalán repartiendo mamporros a mucha altura – en su momento ironicé llamando a esta cinta ‘Venganza 3’ – acompañado de Julianne Moore en esta cinta que despega en Febrero en Estados Unidos (y a nosotros de momento sin fecha).

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