Que Los Vengadores iba a ser un éxito de taquilla era tan predecible como una nueva derrota de España en Eurovisión. Que sería un éxito de crítica – notas superiores al 8 en los medios más prestigiosos – y considerarse la mejor adaptación Marvel (y de las mejores de superhéroes al cómic) no era tan esperado. Menos aún la recaudación de la cinta: hasta la fecha lleva recaudados 1,4 billones de dólares, situándose como la tercera cinta más taquillera de TODA la Historia – ahí es nada- siendo superada únicamente por 2 películas que ni hace falta que nombre, ambas del ególatra Cameron (si no tuviéramos el tedioso 3D otro gallo cantaría….)

Así que la secuela es algo con lo que los directivos de Paramount/Disney ya se van afilando los colmillos. Pero amigo, hasta 2014 que nos llegue tendremos por medio más aventuras de los ya famosos Vengadores por separado nuevamente (una estrategia de la productora, para comprobar como funcionaban antes y después de unirlos). Habrá pues, un Capitán América 2, Thor 2, un nuevo Hulk (con Mark Ruffalo of course), se rumorea que un spin-off de Hawk-Eye y la que nos ocupa ahora, la tercera entrega de Iron Man.

Dirigida y escrita en esta ocasión por Shane Black (guionista de la saga Arma Letal), tras el descalabro que hizo Jon Favreau – aquí solo como actor – en la segunda parte, en esta ocasión Iron Man (Downey Jr.) viajará a China para hacer frente a un nuevo villano: el Mandarín (Ben Kingsley). Y cómo parece que todos con los que se enfrenta son cincuentones (Bridges y Rourke en las previas) a dicho enemigo se le une otro algo más joven, el Doctor Aldrich Killian (Guy Pearce). Repiten Gwyneth Paltrow y Don Cheadle, y tenemos la primera instantánea desde el set de rodaje.