Imagínense que son niños y que su mayor afición son los petardos/fuegos artificiales. Normalmente tienen poco dinero para comprarlos, por lo que con unos cuantos hacen maravillas y disfrutan de lo lindo. De repente, un buen día, disponen de capital para lanzar tantos fuegos como en una verbena de pueblo. Y tras esto, les dejan en sus manos las fallas de Valencia. Esto viene a cuento porque algo así debió sentir el realizador inglés Guy Ritchie cuando pasó de realizar films de bajo presupuesto (‘Lock and Stock’, ‘Snatch’) en los cuales se notaba que el dinero no importa tanto si hay ganas, a ponerse al frente de una gran superproducción hollywodiense como las 2 entregas de ‘Sherlock Holmes’ (encima rodadas en su tierra natal). Si el público se lo pasa pipa, Ritchie mucho más.

En eso consiste este Juego de Sombras en que nos introduce: lo mismo de la anterior pero elevado a la enésima potencia de la espectacularidad. Vamos a decir que comete el error de muchas continuaciones, es decir, la capacidad de sorpresa se ha quedado en la cinta original. Es entonces cuando han de jugar con otras bazas, destacando una que han heredado del Batman de Christopher Nolan: dejaron al villano por antonomasia para la segunda entrega, dándonos una primera de mera introducción de los personajes en la que el villano no era el eje de la trama. Si en ‘El Caballero Oscuro’ Joker era el As que Nolan se guardó en la manga, en esta Ritchie se arriesgó a que su ‘Sherlock Holmes’ de 2009 hubiese fracasado y dejar a más de uno con la miel en los labios de saber quien habría interpretado al malvado profesor Moriarty. Eso no sucedió, y el director inglés ha podido continuar las aventuras de Holmes y Watson de manera más contundente.

Dicha pareja de detectives funciona, sobre todo por la química de Downey y Law que tan bien mostraron hace unos años. Eso lo tenían ganado. Quedaba saber que pasaría con la otra cara de la moneda. Acierto de lleno. El actor británico Jared Harris construye un Moriarty tan inteligente como sádico, tan admirable como odioso, y hace de tal interpretación lo mejor de la cinta. Nos creemos en todo momento su personaje, cosa que si lo hubiera interpretado otro actor (supongan Brad Pitt por el que corrió el rumor) no estaríamos viendo al enemigo de Holmes, sino a Pitt bien caracterizado (dejando de lado si su actuación hubiera sido mejor o peor). Con los protagonistas cumpliendo su función, nos queda una trama que va ganando enteros por momentos: de menos a más. De ahí grandes momentos como la persecución en el tren (un error que la desglosen en el trailer), la infiltración en la fábrica de armas (dónde tiene lugar una escena de tortura impecable al más puro estilo ‘Casino Royale’) y el climax final en una fortaleza en las montañas suizas. Sin embargo habría estado bien recortar ciertos diálogos que no llevan a nada, solo están de relleno entre las secuencias de acción/investigación. Lo mismo para el personaje de la actriz Noomi Rapace, la gitana Sim, insufrible y que suple a la fugaz Rachel McAdams (la cual nos otorga una de las sorpresas de la cinta).

Como comenté en la introducción Ritchie disfruta en todo momento. La huida en los bosques es el mejor ejemplo, con un empleo de la cámara lenta y sonido que la convierten en una de las mejores secuencias que podremos ver en este 2012 (no aporta nada al metraje, pero queda tan bien). El guion cumple con algo fundamental: la fidelidad a la obra de Conan Doyle, algo que vimos en la primera parte (Holmes no es el inglés refinado que nos han mostrado las cintas antiguas, sino un desastre, falto de higiene, obsesionado con los detalles, aficionado a experimentar con drogas, amante del boxeo clandestino y celoso con su intimidad hasta el punto que evita fotografías en periódicos). La batalla final entre el famoso detective y Moriarty – más intelectual que física – es magistral, y el desenlace hará las delicias de los más críticos del planteamiento de Ritchie con la obra de Doyle (los que hayan leído la obra sabrán el devenir de tal colosal enfrentamiento).

Si a todo ello le sumamos la partitura de un Hans Zimmer en estado de gracia (a ver que nos depara con la última entrega de Batman el genial compositor), la cual es un personaje más de la película, tenemos una película que sin ser redonda o perfecta, cumple con lo esperado. Incluso me atrevo a decir que es de las pocas excepciones en que una segunda parte está, al menos, a la altura de la original. Digamos que es como una ampliación de la primera, ideal para degustar en una sesión doble. Un buen comienzo para el 2012. Creo que nos espera un buen año. Elemental, mi querido lector.

Puntuación: 7,9/10