Bond, James Bond.

Y son 50 años ya los que el famoso agente británico al servicio del glorioso imperio británico lleva diciendo esa frase. El personaje creado por Ian Fleming puede presumir de ser el más longevo en la gran pantalla y de haber sido interpretado hasta por 6 actores diferentes, a cada cual más dispar, pero siempre adaptados a su época. Esta es precisamente la condición que ha hecho que Bond triunfase en cada década: no estancarse, saber que bazas jugar en su justa medida (aunque a veces no tan justas ¿verdad Pierce?) y hacer que la platea se divierta de lo lindo, haciendo que los propios ingleses se hinchen de orgullo ante uno de sus iconos (podría ser al cine inglés lo que los Beatles a la música).

No voy a entrar en la eterna discusión de quien ha sido, o es, mejor Bond. Mi padre disfrutó con Connery y Moore, yo de pequeño recuerdo ver a Dalton y ya en la última década a Brosnan y sobre todo Craig (casi nadie se acuerda de Lazenby). Para gustos colores, o mejor dicho para épocas. Connery no iría acorde a los tiempos de hoy – la elegancia al personaje le fue impuesta debido a la rudeza del actor ya que era conocido con el sobrenombre de ‘el camionero’ – así como Craig no encajaría en los años 60. Así que yo veo con cierto aire nostálgico las antiguas a la par que aprovecho esta nueva oportunidad que se nos brinda desde hace 6 años de vivir las aventuras del agente 007 desde sus comienzos. Todo un lujo.

Lo que tan impecable comenzó en Casino Royale – junto con este Skyfall las mejores cintas de Bond y de lo mejorcito en los últimos años – tuvo una continuación algo irregular con Quantum of Solace (la única secuela en toda la saga), la cual provocó cierto sabor agridulce. Ha tenido que ser el oscarizado Sam Mendes el que no desvuelva al mejor Bond, todo ello bañado en continuos guiños a los 50 años del personaje que harán las delicias de los más nostálgicos y seguidores fervientes de todas sus películas. Mendes demuestra ser un buen artesano en el cine de acción con una historia trepidante que casi no deja respiro, a pesar de una primera parte algo más tediosa tras un prólogo muy ‘Bourne’.

Bond funciona porque tiene a uno de los mejores villanos a los que ha tenido que enfrentarse: el despiadado Silva con el rostro de un Bardem inconmensurable, que saborea cada línea de diálogo y secuencias junto a Craig o a la veterana Judi Dench (nunca M fue tan vulnerable). Su entrada en pantalla eclipsa todo lo que suceda a continuación. Es la inteligencia disfrazada de maldad. Craig se tiene que medir a alguien que parece conocer sus pasos previamente y que no tendrá ningún reparo en hacer lo que sea para conseguir su objetivo final…..A partir de aquí, es el momento de abrocharse los cinturones porque vienen curvas. Y muy fuertes.

El guion de Logan no se anda con muchos adornos, a pesar de que como ya he mencionado tiene un arranque algo titubeante tras la secuencia inicial en la que Bond emule al Jason Bourne de Matt Damon (cómo cambian los tiempos que antes era Damon el que homenajeaba a Bond……). Es la pata de la mesa que cojea, pero a pesar de ello sus 143 minutos – hablamos de ¡¡2 horas y 20!! – no pesan en el espectador, con un clímax final tan impactante y repleto de set pieces que es probable que con el paso de los años posiblemente acabemos hablando de este Skyfall como una cinta de culto en la filmografía de Bond. El por qué les dejo a ustedes que lo averigüen………créanme, se darán cuenta.

Era una de las cintas más esperadas este año. Su estreno coincidiendo con el primer Bond – aquel 007 contra el Doctor No de 1962 – un reparto de lujo con las incorporaciones del comentado Bardem, Ralph Fiennes, Ben Wishaw  – nunca Q fue tan británico – y Albert Finney (curiosamente de la saga Bourne ¿casualidad?), un director que logra demostrar que lo que vimos en Camino a la Perdición (para un servidor su mejor cinta, muy lejos de la oscarizada American Beauty) no fue fruto de la dama fortuna y Skyfall el cual………..bueno, otra cosa que no pienso desvelar a que hace mención.

No defrauda. Al fin y al cabo estamos hablando de alguien con licencia para matar. Un hombre con un pasado oculto. Alguien que logrará su misión sin hacer preguntas impertinentes. No tiene ataduras. Su único amor es para su Inglaterra natal. Hablamos de Bond, James Bond.

Puntuación: 8/10