El pasado 11 de Febrero a los 48 años de edad nos dejaba la actriz/cantante Whitney Houston. Ni voy ni pienso entrar en detalles de prensa sensacionalista sobre su de sobras conocida adicción a las drogas o sobre las causas de su fallecimiento (ya publicadas). Juzgo al juego, no al jugador. Y parafernalias aparte, lo que perdimos fue una de las mejores voces femeninas de todos los tiempos (ya en este blog le dedicamos un post de despedida).

Pues nada más fallecer, salía a relucir una última película que Houston rodó y que deambulaba por caminos perdidos de la mano de Dios, sin que ningún estudio se la jugase debido a la mala fama de la que gozaba la cantante estos últimos años. Ahora este Sparkle es un bombazo y se estrenará a bombo y platillo en pleno Agosto en Estados Unidos – en medio de tanto blockbuster – por lo que la seguridad de la productora con la repentina muerte de Houston ha ganado los enteros que necesitaba (no actuaba desde 1996 con La Mujer del Predicador).

Estamos en los años 60 y tres hermanas de origen humilde forman un grupo musical que se convierten en la sensación de Motown. Sin embargo una de las hermanas, Sparkle (la cantante Jordin Sparks en su debut cinematográfico) llama la atención sobre las demás, iniciando una fulminante carrera en la que tendrá que lidiar con los pormenores de la fama, drogas, éxito y con su propia familia, en particular con su protectora madre Emma (Houston), la cual fue un quiero y no puedo en el mundo musical cuando era joven (excusa para que tengamos nuevo repertorio musical de ésta).

Cinta dirigida al público afroamericano particularmente – todo el reparto así como los miembros del rodaje lo componen – la pregunta es como funcionará fuera de los fans de Houston y del sector ya comentado (en los pases previos ya se lanzan campanas al vuelo con una nominación póstuma a la protagonista de El Guardaespaldas).  En nuestro país lo podremos comprobar a partir del 5 de Octubre.

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