Magia. Esa es la combinación que se obtiene si sumamos el corazón de J.J Abrams y el genio de Steven Spielberg. Uno no puede sino sentir nada más que admiración hacia 2 personas que han aportado tanto al mundo del celuloide, guste o no guste, porque tenemos que recordar que Spielberg siempre fué criticado e ignorado de los grandes premios por hacer lo que muy pocos saben: contar una buena historia que haya calado una vez se han encendido las luces de la sala de cine. Y Abrams comienza a mostrarse como un posible digno sucesor.

Super 8 no puede encuadrarse en ninguna categoría específica. Es un conjunto perfectamente preparado en el que podemos encontrar desde toques de comedia (los niños al fin y al cabo hablan como tales), drama, problemas familiares, enfretamiento adulto, ciencia ficción, misterio, grandes dosis de espectáculo y algo de terror en determinados momentos. Lo que la diferencia de cualquier otra producción es lo que se conoce como el «toque Spielberg», algo que incluso el propio director parece haber perdido en sus últimas realizaciones (y que esperemos haya recuperado en «Tintín» y «Caballo de Batalla»). ¿Recuerdan esos films de finales de los 70 y parte de los 80 producidos y/o realizados por el genial director?. Incluso algunos en los que no salía su nombre pero que tenían su sello incondicional. Daré unos cuantos nombres: «Los Goonies», «Gremlins», «Encuentros en la tercera fase», «El secreto de la pirámide», «Cuenta conmigo» o «E.T.». Es imposible olvidar lo que marcaron algunas de esas películas. No recuerdo que en la pasada década se hayan realizado historias que se queden tan grabadas en la retina incluso visualizadas más de 20 años después.

El film de Abrams puede ser un guiño/homejane a tales historias. Pero eso es lo de menos. No me malinterpreten. Nos encontramos ante una historia enmarcada en una América en la que aun existía la inocencia. En la que los posibles temores o amenazas podrían venir (o eso usaban sus ciudadanos para acallar sus miedos) del pueblo soviético. Lugares donde los habitantes no poseían cinismo, donde un policía aún tenía autoridad y respeto suficiente, y en donde confiábamos en (casi) todo el mundo como para dejar las puertas de nuestros hogares abiertas. Es en ese marco por donde se pasean los jóvenes protagonistas, los cuales aún se comunican por walkie-talkie, van en bicicleta a todos lados, graban películas caseras con cámaras de 8 milímetros, hacen maquetas y admiran el cine con una pasión que hoy en día escasea en los chicos a esas edades. Los actores están fantásticos, en especial el debutante Joel Courtney y su compañera Elle Fanning, sin obviar al resto de integrantes de esta pandilla que han de enfrentarse a un terror desconocido que se oculta en su pueblo. La dirección de Abrams no deja respiro, y es capáz de filmar con tremenda eficacia el descarrilamiento de un tren, así como una conversación tan íntima como profunda y emotiva (la que tiene lugar entre Courtney y Fanning mientras visualizan una película casera). Si a ello le sumamos un diseño artístico intachable (cada mínimo detalle en la habitación de los chicos nos devuelve a 1979), unos efectos especiales a la altura de la historia pero sin abusar de ellos, y la partitura de un Michael Giachhino en completo estado de gracia y que parece realizada por el mismísimo John Williams, el resultado es demasiado único como para dejarlo escapar.

Super 8 es una mirada con nostalgia a una época que evoca un sonrisa en nuestros corazones. Una historia sobre la pérdida de esa niñez cuando empezamos a ser adultos con el despertar sexual y la toma de decisiones que van a tener repercusiones. Tiene sus defectos pero….¿para qué?. Es la oportunidad de volver a sentir en una sala de cine algo que hacía tiempo que no experimentábamos, más que nada porque los tiempos han cambiado y cada año nos encontramos antes demasiadas producciones como para valorar y saborear cada una como se merece. Es cine de los 80. Cine en el que cada verano teníamos una ocasión de vivir una aventura como si fuera la última. Un recuerdo permamente con una mirada enternecedora. Lo dicho, Magia.

En fin, «Super 8» es una delicia, un encanto.  La película del Verano. No se la pueden perder.

Puntuación: 8/10