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Guardianes de la Galaxia Vol.2. Obviamente.

Fui a ver Guardianes de la Galaxia hace 3 años sin muchas – o ninguna – expectativas al respecto. Es más, hasta una semana antes no tenía ni pensado verla en un cine. Pero una película en un cine es una experiencia que compartes con mucha gente desconocida, pero sobre todo con los tuyos. Eso fue lo que más me llenó de aquellas inolvidables dos horas: haber reído, haber llorado y haberme emocionado en la mejor compañía posible. Y es que, al final, de eso resulta el viaje de estos golfos por el espacio: son una familia, no paran de pelearse y no podrían ser más diferentes, pero se quieren (y respetan por encima de todo). La familia no es la que va en tu sangre, sino en tu corazón.

James Gunn ha convertido a unos (casi) completos desconocidos en personajes tan queridos ya por el público, que toda aventura suya es vivida por nosotros como nuestra. Es un mano a mano, un toma y daca constante acompañado de grandes emociones, viajes imprevisibles, odiseas galácticas y una atracción de sentimientos dispuestos a desbordarse en cualquier momento. Un viaje que vale una entrada de cine. Una experiencia que, a pesar de haberla visto hace una semana, he dejado madurar para poder plasmarla como merece.

Fast & Furious 8. Micro-Machines de adultos.

Muy pocos – o nadie – diría allá por el verano del 2001 que un refrito de la afamada Le llaman Bodhi pero con coches de por medio y mucha (muchísima) testosterona acabaría convirtiéndose en una de las sagas más taquilleras de toda la historia del cine (y la que más en particular de su productora, Universal Pictures). Y ahora 17 años más tarde, y con 7 cintas a la espalda, Vin Diesel puede presumir de que SU Fast & Furious merece todos los respetos en cuanto a la taquilla se refiere. Otra cosa es la calidad de las cintas, que es a lo que voy a intentar tratar a continuación. Pero si vemos el avance de una cinta llamada Fast & Furious 8 (¡¡¡¡Ocho!!!!) en el que “vuelan” coches, desvían torpedos con la mano, y los protas son calvos (casi todos), chulos, musculosos y conducen a 900 por hora mientras escriben un Tweet y se cambian las gafas de sol ¿¿vamos a llevarnos a sorpresas una vez dentro de la sala??

Ya les respondo rápido: No, y rotundamente NO. Sin embargo, esta primera cinta sin Paul Walker tras su prematura muerte en 2013 – créanme, se nota la ausencia del actor aunque tengamos al ‘vale para todo Scott Eastwood – demuestra que la saga empieza a derrapar, y a acusar un cierto desgaste (o falta de gasolina).

Independence Day: Contraataque. Batalla perdida.

Decía el genial personaje interpretado por Eli Wallach en The Holiday (Vacaciones) – cinta que, a lo tonto, tiene ya una década – sobre el cine hoy en día que ‘En mi época se estrenaban una o dos cintas cada fin de semana, y hoy en día hay tantas que si una no recauda lo suficiente ese mismo fin de semana ya se la considera un fracaso‘. Es la definición perfecta del cine en el Siglo XXI, como comprobamos con la reciente Batman v Superman, con 872 millones a nivel mundial de recaudación y aun con esas tildada de fiasco comercial.

Independence Day en 1996 fue de los últimos casos en que una película crea un fenómeno a nivel mundial, críticas aparte, con la gente acudiendo en masa a sesiones fin de semana tras fin de semana. Todo un boom que, un servidor sigue recordando con nostalgia y cariño – aquel Cine Victor de mi localidad repleto, rodeado de los míos y aplaudiendo cada cosa que nos emocionaba – y que, tras un revisionado reciente. sigue manteniendo intacta lo que la hizo única:

Batman v Superman: El amanecer de la justicia. Noche y día.

Matices. A veces son los matices lo que separa dos cosas tremendamente opuestas. Una pequeña percepción, un atisbo de diferencia marca la pauta que limita espacios paralelos pero sin nada que ver uno con el otro. En la mayoría de las críticas que un servidor lleva adelante – créanme que no las hago de cada cinta que veo – uso mucho las comparaciones, los contrapuntos entre A y B (aunque en algunos casos sea cómo comparar la velocidad con el tocino). Lo mismo sucede con DC Comics y Marvel. ¿Es necesario decidir cuál es mejor? ¿Hay que desterrar a alguna? Dicho de manera coloquial: ¿A quién quieres más, a mamá o a papá?

Batman y Superman son extremos, formando parte del mismo equipo, pero con una manera de afrontar la justicia un tanto diferente. Son la noche y el día, al igual que la nueva cinta de DC Comics bajo la tutela – ¿o debería decir monopolio? – de Zack Snyder. Y al igual que apunté hace casi 3 años en este mismo blog con su precuela El Hombre de Acero, está repleta de luces y sombras.

¡Que se abra el telón! (Aviso de SPOILERS por si alguien todavía no la ha disfrutado, ya que no quiero callarme nada).

El Renacido (The Revenant). Fría venganza.

Sirva de precedente que soy de esos bichos raros que no comprendió – o quiso comprender – el enorme éxito de Birdman. Posiblemente hiciera honor al otro título de la cinta, y tuviera esa ‘virtud de la ignorancia’ que no me dejó ver los méritos de la Oscarizada cinta del año pasado dirigida por el mexicano Alejandro G.Iñárritu. Supe apreciar sus virtudes – la fotografía de Lubezki o las interpretaciones de su elenco – pero el conjunto no me llenó, no me produzco ningún tipo de satisfacción de estar en la presencia de una gran obra, de una cinta redonda sin matices (o con muy pocos). Lo más curioso es que todo ello no me sorprendió: de la obra de Iñárritu, hasta ese momento, no había ni una cinta que un humilde servidor pudiera colocar en su Olimpo particular de cintas a tener en cuenta. Mis esperanzas durante los pasados Oscars estaban puestas en el horizonte, en lo que Iñárritu ya manipulaba junto a esa bestia parda de la interpretación llamada Leonardo DiCaprio: El renacido era una realidad, y su historia no podía tenerme más a la expectativa.

Deadpool. El puto amo.

Pocas veces nos hemos topado con una campaña publicitaria y/o de promoción cinematográfica como la de Deadpool. Su protagonista – y principal precursor en el empuje de llevar adelante a SU mercenario bocazas – Ryan Reynolds (respect) lleva casi un año dándonos la brasa con el traje rojo, dejando bien claro una cosa desde el principio: esto NO es una película más de superhéroes. Es más, Deadpool no es un superhéroe. Es un tipo con poca suerte que recibe un “don” que luego aprovecha a su antojo. ‘Un gran don conlleva una gran responsabilidad’ decían en el Spiderman de Sam Raimi allá por 2002. Cómo han cambiado los tiempos……..

Wade Wilson no es responsable. Es impresentable, descarado, malcriado, carece de modales y tacto entre otras muchas cosas. Dejen que les diga que no saben lo que nos alegramos de que así sea. Marvel nos trae la cinta definitiva de antihéroes. Un acierto de principio a fin…….siempre y cuando estén dispuestos a entrar en la fiesta privada de Reynolds. Si ya tienen su invitación/entrada de cine sean bienvenidos. Deadpool se los agradece.

Star Wars: El despertar de la Fuerza. Hace mucho tiempo…….

En un cine muy, muy cercano……….

Algo parecido a esto ha encandilado a millones de personas durante décadas. Nunca una frase ha encerrado tanto entusiasmo, ilusión y magia a la vez. Es todo lo que viene a continuación de la misma: esos planetas desconocidos, luchas entre el bien y el mal, personajes desgarrados y, sobre todo, fantasía, lo que hace de Star Wars una de las sagas más queridas y respetadas durante casi 4 décadas (en 2017 con el ya esperado Episodio VIII se cumple dicho aniversario).

¿Me creerían si les dijera que todo esto lo dice alguien que NO se considera un fiel ferviente seguidor de los mundos de Lucas? Pues prepárense para lo que viene a continuación……….siempre y cuando hayan visto ya la cinta, y aunque no haré SPOILERS, sí que nombraré algún que otro momento de la cinta inevitable de comentar (avisados quedan).

Marte (The Martian). El solitario optimista.

A 225 millones de kilómetros se encuentra el Planeta Rojo, Marte. Un planeta “similar” a la Tierra y del que siempre se ha sospechado que ha podido albergar – o alberga – vida. Un filón para el cine de Ciencia ficción, el cual ya ha pisado sus llanuras en varias ocasiones sin pena ni gloria (Planeta Rojo, Fantasmas de Marte o Misión a Marte). Ha tenido que llegar un todoterreno (en horas bajas, eso sí) del género cómo Ridley Scott para ofrecernos la que es, hasta la fecha, la cinta definitiva sobre el planeta vecino.

Marte es un prodigio del Siglo XXI, una cinta de aventuras en esplendor, con un reparto que da lo mejor de sí para traernos una excusa o recordatorio de porqué vamos a una sala de cine. Scott da a sus 78 años una lección de dirección pocas veces vista – aprende, James Cameron, sin necesidad de tirarse una década para ello – y logra que el espectador todavía se sorprenda, se emocione y disfrute ante lo que nos plasma.

Es cine, puro y simple séptimo ARTE.

Regresión. Verdades ocultas.

‘El mejor truco que inventó el Diablo fue convencer al mundo de que no existía’.

La mente humana. Un recóndito lugar plagado de misterios a los que el ser humano intenta resolver, poner respuesta cuando la única posible es que no existe. Elaboramos un retorcido y confuso significado a muchos sucesos que nos ocurren, ya que nuestra condición nos impide creer que no todo tiene porque tener una explicación. En base a esto, nació la fe. Posiblemente el arma más poderosa, tanto para el bien cómo para el mal ¿O acaso Hitler no tenía su propia “fe” y arrastró a millones consigo para provocar el mayor genocidio de nuestra historia?

La vuelta de (un desentrenado) Amenábar a los ruedos usa el miedo, lo desconocido y la fe humana para arrastrar al espectador por un viaje de misterio en la mente humana, unos hechos reales que tuvieron lugar en la década de los 80 y parte de los 90 (dónde se ambienta este relato en concreto), posiblemente los últimos años en los que todavía éramos inocentes…….

Misión: Imposible Nación Secreta. Espías del Siglo XXI.

A lo mejor no soy la persona más idónea para realizar una crítica sobre una película de la saga Misión Imposible. Mi más que reconocido fanatismo a las cintas de Tito Tom – Ethan para los amigos – es palpable, y tachar de objetiva mi opinión personal (somos 3 más en el blog, pero le ha tocado a un servidor hablar sobre LA película del Verano) sería, quizás, algo exagerado.

Pero les prometo que esta quinta aventura de Cruise será analizada de manera independiente, intentando dejar de lado mi babeo cada vez que Hunt hace alguna acrobacia en la pantalla. Esta Nación Secreta ha llegado medio disimulada – su estreno inicial era estas Navidades, un adelanto MUY raro para un blockbuster Hollywodiense – y el ruido que ha hecho es sonado, tanto como los disparos que hacen los personajes durante el metraje.

Vamos a dejarnos llevar por una cinta tan vertiginosa como atrevida, divertida, repleta de suspense y emoción a partes iguales y con 131 minutos de anti parpadeo para el espectador. ¿Listos?