Existe un director por excelencia que ha llevado el subgenero de cine negro/mafia a unas cotas tan elevadas, que incluso hoy en día son pocos o escasos los cineastas que se atreven a tratar de llevar a buen puerto un film de tales características, sin caer en el espectáculo circense de las bandas mafiosas, famosas por sus venganzas, tiroteos y (lujosas) formas de vida. Aunque podría incluir en esta sección a la obra maestra del cine negro que fue «El Padrino» (Francis Ford Coppola,1972) e incluso la ¿mejor? obra de Brian de Palma, «El Precio del Poder» (Al Pacino repite en ambas), está claro que es el realizador neoyorkino Martin Scorsese el que se lleva el gato al agua en tales producciones.

Junto a «Casino» e «Infiltrados», «Uno de los nuestros» (conocida en su versión original como «Goodfellas»,que viene a significar compadres) componen la trilogía hasta ahora no reconocida sobre el mundo del ampa realizada por Scorsese. Realizada en 1990 y con un reparto encabezado por su actor fetiche del momento Robert De Niro, Ray Liotta en su papel más protagonista hasta la fecha y un impagable y grandioso (aunque exagerado hasta los topes) Joe Pesci, cuya actuación le valió un merecidísimo Oscar como actor secundario, la película nos cuenta la historia real del primero mafioso y luego confidente del FBI Henry Hill, su escalada en dicho peligroso mundo en unos suburbios de Nueva York, los asuntos criminales en los que se vió involucrado en compañía de Jimmy Conway (De Niro) y del peligroso e incontrolable Tommy DeVito (Pesci), así como su inestable relación con su esposa Karen (Lorraine Bracco), llegando a extremos en los que la droga y los asesinatos eran el pan de cada día.

Con una realización siguiendo una narración de los acontecimientos por parte de Hill, la película es ,posiblemente, una de las mejores obras de su realizador hasta la fecha, con una cuidadosa producción y un montaje a la altura de una historia que, en manos inadecuadas o inexpertas, podían haber caído en el aburrimiento o en un desarrollo de corte documentario.

Y si algo tiene este «Goodfellas» por el que es tan admirado y recordado hasta más de 20 años después, es gracias a la presencia de un trio protagonista que parecen haber nacido para encarnar a tales papeles, hasta el punto de olvidarnos que estamos viendo en pantalla a De Niro o Liotta, y más aún en el caso de Pesci. Con una violencia implícita (el comienzo de la película con ese misterioso ruido mientras los protagonistas conducen por una carretera a oscuras es, en una palabra, inmejorable), unos secundarios de lujo (Paul Sorvino tiene una presencia tan creible como aterradora), una fotografía, selección musical y un guión que encajan a la perfección como el engranaje de un reloj antiguo, «Uno de los nuestros» es una obra maestra en mayúsculas, una película de visionado obligatorio para todo aquel que quiera degustar buen cine (y bien hecho), un ejemplo en el que todos los aspectos brillan y no sobra ninguno, y una las múltilples muestras en las que Scorsese da una lección sobre su único y elegante  pulso narrativo.

Porque como dice el propio Henry Hill: «para mi,ser gangster era mejor que ser Presidente de los Estados Unidos». Gracias Martin por esta maravilla. Por algo sigue estando considerada entre las mejores obras de la historia del cine.