Wonder Woman. La séptima maravilla.

Desde hace 4 años, existe una “guerra” cinematográfica por ver quién tiene el poder del cómic en el cine. Una especie de lucha por lograr las mejores adaptaciones de personajes en su mayoría conocidos por todos y que llevan llenando páginas en algunos casos más de 70 años. Les hablo de Dc vs Marvel. Y desde el punto de vista del espectador yo busco al entrar en una sala de cine pasar el mejor rato posible – ya sea riendo, llorando, sobrecogiéndome, temblando de miedo o vibrando con la emoción – y si dicha cinta logra tras su proyección que pueda hablar de ella cómo voy a hacer a continuación con Wonder Woman entonces han cumplido, y con creces, su objetivo.

La mujer maravilla llega en su primera aventura solitario rompiendo de una patada la puerta de entrada. A pesar del casi mes que llevo escuchando y leyendo las buenas impresiones que dejaba (gracias Warner España por traerla con 3 semanas de retraso…….y sí, es con ironía) tenía cierto recelo a que no causara en mí ese impacto mediático mundial que Gal Gadot y compañía estaban produciendo. Lo mismo me pasó recientemente con La La Land, cuando ante mi primer visionado me preguntaba ‘¿qué será lo que todo el mundo ha visto en ella?. Warner y finalmente DC han dado en la tecla – o teclas diría yo – frente a la irregularidad en sus anteriores adaptaciones: una película que, sin ser perfecta (no creo que lo pretenda) es un espectáculo de comienzo a fin, un logro en todos sus departamentos que la convierten en una de estas grandes de 2017.

Y aunque me pueda lograr algún que otro varapalo por este comentario, en una de las mejores adaptaciones de cómic llevadas a la gran pantalla. Ala, me he quedado agusto.

La guerrera amazona. Gadot es el alma de la cinta. La actriz ha logrado fundirse con la Princesa Diana, hacerla tan suya que ya no podremos pensar en su personaje sin que nos venga la actriz israelí a la mente. Para que se hagan una idea: es como pensar en Lobezno y tener la imagen de Hugh Jackman, Iron Man con Robert Downey JR, Chris Evans con su Capitán América (muy poco alabado y cuya primera e infravalorada aventura recuerda en algo a la aquí presente) o Star Lord con Chris Pratt (por cierto, la película de Patty Jenkins es junto a Logan Guardianes de la Galaxia Vol 2 lo mejor del año, todo adaptaciones de cómic que cosas…..). Gadot imprime ternura, inocencia, fuerza, fragilidad, poderío, sabiduría y entrega a su guerrera, y durante los casi 140 minutos – que para un servidor no se hicieron pesados – asistimos al crecimiento de un personaje que ya vimos brevemente forjado en Batman v Superman (era, junto a Affleck, eran de lo mejor de aquella cinta cómo ya comenté en su correspondiente reseña). Se adueña de la pantalla, del personaje y de nuestros corazones, porque si hay algo que tiene su Diana a raudales es precisamente eso, CORAZÓN.

Algo que se ha ido implantando en Marvel hace años – recuerden el prólogo de Guardianes de la Galaxia, o los finales de ambas entregas – y en lo que DC iba un paso por detrás. Las cintas de Zack Snyder y el irregular Escuadrón Suicida del año pasado eran cintas incompletas, con grandes momentos pero que siempre flojeaban en algún momento (o muchos). Es aquí donde la Wonder Woman que dirige Patty Jenkins con pulso firme – desde una secuencia de acción hasta un emotivo diálogo – sale victoriosa. Construye personajes, los presenta, nos hace partícipues de ellos, logrando que la comunión audiencia-cinta sea, en una palabra, redonda. Jenkins ofrece una cinta que tiene todo lo que un aficionado al cómic pueda pedir – o el amante del cine veraniego – sin miedo, sin fisuras y sin concesiones. Diana y sus aliados (y enemigos) van directos, y su aventura es de las que dejan recuerdo una vez terminada.

Es más, han pasado casi 24 horas desde que la vi y la adoro más si cabe aún.

Una guerra que acabará con todas las guerras. No encuentro mejor marco de acción que la contienda que fue denominada así desde 1914 a 1918. Desde las primeras imágenes del rodaje y trailer, sabía que algo bueno (y GRANDE) podían tener entre manos. No me he equivocado. Jenkings y Gadot nos introducen en plena contienda, dejando claro el horror de la misma pero sin necesidad de acudir a un sangría visual, algo que ahora mismo recuerdo que logró mi adorado Spielberg con otra cinta ambientada en la misma guerra: War horse (y una de sus películas menos valoradas, denle otra oportunidad si son de los que piensan mal de ella). Secuencias cómo la valentía de Diana adentrándose en tierra de nadie y que finaliza con un despliegue épico y visual en un pueblo (no parpadeé en dicha secuencia), pasando por el previo a la lucha final – no desvelaré nada, tranquilos – e incluso la intimidad de los personajes, su sufrimiento (atención a la propia Gadot ante un traicionero ataque contra inocentes) y sacrificio, hacen que nos olvidemos por momentos que estamos ante una heroína de cómic. No pierdan detalle a la química Gadot-Pine, así como la presencia de unos villanos (geniales Danny Huston y nuestra Elena Anaya) con una función bien clara: estamos en un mundo de buenos y malos, en una época de guerra dónde todo es blanco o negro, o victoria o derrota.

La cual, sea dicho de paso, está muy bien acompañada. Y aquí entro en terreno peligroso ya que su compañera principal de faenas, un excelente Chris Pine (este chico crece interpretativamente a pasos agigantados) es el que algunos califican de verdadero protagonista de la historia. Nada más lejos de la realidad. El Steve Trevor de Pine ya está hecho, y es el acompañante en toda la evolución de Diana – atención a la primera visita a Londres de ella, con una metáfora muy sutil de lo que significa Trevor para Diana – desde su aterrizaje en terreno de ella. Quizás la parte más débil de toda la cinta, todo lo acontecido en la isla de las amazonas hasta que Diana la abandona para ayudar al mundo en guerra. Desde que ambos pisan “el mundo de los hombres” la película pone la quinta marcha y no habrá más paradas. Trevor es divertido, valiente, pícaro – algo en lo que es experto Pine – pero también tiene una humanidad palpable, que cala en muchos momentos y que hacen que el crecimiento de Diana a Wonder Woman sea total (ella no habría llegado a ser la heroína que conocemos sin él, lo verán).

Séptimo arte. Es lo que es el cine. Y tenía ganas de volver a emocionarme en una sala tras el fiasco reciente con mi Tito Tom (he visto pelis clásicas suyas para desquitarme de esa momia podrida). Gadot y SU Wonder Woman   – es tuya, te lo has ganado con creces – lo han logrado. Repito: no es una cinta perfecta (podría rebatir el ya nombrado débil arranque, ciertos efectos “ligeros” e incluso un epílogo muy videojuego, por poner pegas) pero no lo quiere ser. Jenkins nos ofrece un torrente de emociones, acción (no hace faltan 30.000 piruetas para demostrar que sabes hacer cine de explosiones y artificio, a veces lo breve y bueno funciona con creces), aventura, romance – necesario – y arte, todo ello condensado para provocarnos que la mujer maravilla no nos deje indiferente.

Una factura impecable (vestuario, diseño de producción, montaje, la partitura de Rupert Gregson Williams a partes apabullante a partes íntima) ponen a Diana a la cabeza en la Liga de la Justicia que nos llegará este Noviembre (se le va a exigir más que nunca). Y justicia, eso es lo que ha logrado Jenkins-Gadot con su espléndida cinta.

Wonder Woman me ha puesto ‘la carne de gallina’. No debería haberme sorprendido. Ya en su título lo avisan: estamos ante una MARAVILLA de película.

Puntuación: 9/10.

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